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El avance de la flora autóctona frente a la exótica en las ciudades: un cambio de mentalidad

07/04/05

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Temas: Biodiversidad

Ecotropía (Barcelona). Después de la presentación del Informe Brundtland de la Comisión Mundial Sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (1987) y, sobretodo, después de la Cumbre de Río (1992) son muy diversas las acciones que se están llevando a cabo hacia un desarrollo más sostenible y una mejora en la calidad de vida de las ciudades. Algunas de estas iniciativas se basan en favorecer la entrada de ambientes naturales en las ciudades, principalmente a través del verde urbano. El verde urbano lo conforman la vegetación de parques y jardines públicos y privados, pequeños huertos urbanos, árboles que adornan las calles, e incluso espacios cubiertos por vegetación espontánea. Una de las principales particularidades de esta nueva visión de «lo verde» se basa en dar énfasis a las funciones ecológicas propias de la vegetación y, en especial, en la adaptación de ésta al medio en el que se desarrolla (clima, temperatura, régimen pluviométrico, radiación solar, viento), más acorde con los valores estéticos, culturales y naturales propios de su entorno.

En el volumen 2 de Urban Forestry & Urban Greening, (http://www.elsevier-deutschland.de/ufug), revista dedicada especialmente a la publicación de investigaciones sobre uso, diseño y gestión de vegetación urbana y periurbana, muestra una experiencia de reaparición de vegetación autóctona en un ecosistema urbano, en la ciudad de Christchurch, en Nueva Zelanda.

En dicho volumen se publica las consecuencias de algunos factores antropogénicos en relación con los cambios en los ecosistemas, y en especial, la introducción de especies exóticas en la vegetación urbana y periurbana. Según los autores, la imagen de «jardín inglés», también conocido como «jardín atlántico», completamente dominado por especies europeas, norteamericanas, australianas, africanas y asiáticas se ha impuesto en las ciudades de Nueva Zelanda desde la época colonial, hasta el punto de que el número de especies exóticas naturalizadas supera el de especies autóctonas (más de 2000 especies). Sin embargo, la mayoría de especies precoloniales está presentes en pequeños hábitats fragmentados, muchos de ellos amenazados.

Los autores narran que durante los últimos diez años, se han plantado cerca de un millón de plantas diferentes en Christchurch. Un 75 % de ellas ha sobrevivido y han dado lugar a una fuente de semillas cuya dispersión y regeneración ocurre esporádicamente. Sin embargo, dichas semillas no pueden competir con los abundantes bancos de semillas de la flora exótica existente en el suelo.

Los autores afirman que se trata de la vuelta a los valores estéticos y culturales más autóctonos por parte de las administraciones y de la población lo que puede favorecer la reintroducción de flora autóctona en los ambientes urbanos. En concreto, está en función del grado en que se cambien las preferencias hacia una mayor presencia de flora autóctona y en que se controle la regeneración de ésta frente a la, hasta ahora, más favorecida vegetación exótica .


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