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Presión legal y automóviles eléctricos
Ecotropía
(Barcelona).
Los coches eléctricos no
son un invento nuevo. Cuando empezó a desarrollarse la automoción, los motores
eléctricos y los de combustión siguieron una progresión similar. Fue debido al
impulso dado por Henry Ford al motor de combustión y, definitivamente, a los problemas que presentaba la
acumulación de energía eléctrica lo que impidió la generalización de los
automóviles eléctricos. Este inconveniente continua siendo la principal
limitación de estos coches.
Actualmente, frente a los
problemas ambientales derivados del uso de los combustibles fósiles, las
administraciones están promoviendo la investigación y el desarrollo de nuevas
técnicas que permitan hacer competitivos los motores eléctricos frente a los de
combustión. Con esto se pretende encontrar motores con las mismas prestaciones
que los tradicionales pero con un nivel nulo de emisiones.
Con este criterio,
en la década de los noventa, la Administración de California (una de las
regiones del mundo con una tasa de vehículos por habitante más elevada) impuso
el requerimiento que en el año 2003 el 10% de la flota de vehículos fuera de
emisión cero. Esta medida animó a todos los fabricantes a desarrollar coches
eléctricos, así como a entablar una feroz batalla mediática en favor del sistema
de propulsión tradicional. Esta presión, junto con las aún presentes
limitaciones de las baterías, obligó a que el pasado mes de abril el Estado de
California cambiase la legislación y aceptase que en lugar del 10% de vehículos
de emisión cero se consiguiera un porcentaje mayor de vehículos con bajo nivel
de emisiones.
El diario The
Washington Post, en un artículo publicado el 22 de octubre del 2003
(«The electric car slide», Greg Schneider), se interesa
por las consecuencias que provocaría esta decisión. Comunica que este cambio ha
supuesto la cancelación de los proyectos de investigación de las diferentes
multinacionales automovilísticas y el abandono del coche eléctrico como
alternativa de futuro aunque, como afirma Tom Gage (presidente de AC Propulsión
Inc.), «sería posible tener coches propulsados por baterías en cinco años o
menos».
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