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Johannesburgo, una cumbre para dos mundos

5/09/02

Ecotropía (Barcelona). Durante diez días la ciudad sudafricana de Johannesburgo ha acogido el Segundo Encuentro Internacional sobre Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente de la Organización de las Naciones Unidas. La cumbre de Río, en 1992, sirvió para tomar conciencia de la insostenibilidad de un sistema con fecha de caducidad. Diez años después, incumplidos gran parte de los objetivos marcados, la ONU ha optado en Río+10 por plantear una línea de trabajo más pragmática, y propuso una convocatoria que, además de contar con los líderes de gobierno, tuviera una amplia representación de grupos sociales y económicos.

Por ello la cumbre ha significado el primer gran intento para afrontar y acortar la inmensa distancia entre países ricos y pobres. Un paso indispensable para llevar al camino de la realidad la resolución de problemas de urgente tratamiento que la cumbre ha identificado en cinco palabras clave: agua, energía, salud, agricultura y biodiversidad.

Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos de la ONU, gran parte de las propuestas han acabado convirtiéndose en un campo de batalla donde el entendimiento no ha sido siempre posible. Sólo en algunos casos han llegado a concretarse acuerdos reales, con cifras específicas y repercusiones directas sobre la población y el medio ambiente.

Entre los acuerdos alcanzados en la cumbre, y recogidos en el llamado Plan de Acción, destaca el compromiso de la comunidad internacional de reducir a la mitad el número de personas que no disponen de acceso a agua potable antes del 2015, lo que en la práctica significa abastecer de agua a 2400 millones de personas. Otra grata sorpresa ha sido el anuncio de Rusia, Canadá y China, el país más poblado del planeta, de firmar el Protocolo de Kioto. Su entrada en vigor requiere que lo hayan ratificado 55 países que representen por lo menos un 55% del total de emisiones de dióxido de carbono. Ante la negativa de adhesión de Estados Unidos, la ratificación de Rusia y China era imprescindible para la puesta en marcha del protocolo.

En el cajón de los fracasos (pero también de las propuestas) ha quedado el intento de la Unión Europea por concretar en cifras y plazos la instauración de energías renovables. La propuesta (no aprobada) ha sido incluir en el Plan de Acción un compromiso según el cual, antes del 2010, un 15% del total de energía consumida proceda de fuentes de energía renovable. La imposibilidad por convertir este punto en algo más que una declaración de intenciones ha llevado a la UE a promover un plan de acción al que, al cierre de la cumbre, se habían sumado los países iberoamericanos, Islandia, Noruega, Nueva Zelanda, Suiza, Turquía y los países bálticos, además de las numerosas islas-Estado del planeta, cuyo territorio está amenzado por el cambio climático.

Los resultados del Segundo Encuentro Internacional sobre Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente han podido ser decepcionantes... Pero, tímidamente, asoman dos ideas hacia el largo camino que ha de llevar a Johannesburgo+10: por un lado, Europa parece haber tomado una mayor iniciativa política y, por otro, el futuro del planeta depende de la inversión en fuentes de energía renovable. Veremos qué ocurre en los próximos diez años.

Puede consultarse un avance del Plan de Acción en: http://www.johannesburgsummit.org/html/documents/summit_docs/0409_plan_final.pdf

Más información en la red
Johhanesburg Summit 2002
Johhanesburg Summit 2002. Global Challenge. Global Opportunity. Trends in Sustainable Development


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