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Odiosas comparaciones. El caso del
benzopireno
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Xavier Domènech Antúnez*
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7/02/02
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Ecotropía
(Barcelona).
Cuando aparecen en la prensa escrita o en otros medios de comunicación
noticias sobre la presencia no deseada de contaminantes en alimentos, bebidas,
etc., se suele producir una lógica preocupación en los lectores, que
provoca desazón cuando aquéllas están
aliñadas con titulares espectaculares y poco reflexivos. Uno de estos casos, se
produjo no hace mucho, cuando nos enteramos por las noticias de la presencia de
benzopireno en el aceite de orujo de oliva, que mucha gente consume como
producto de alimentación.
Cabe decir, que el benzopireno es un contaminante ubicuo, que se forma en
todo proceso de quema de combustibles fósiles y biomasa, debido a la combustión
ineficiente que tiene lugar. Esto hace que esta sustancia esté presente en
multitud de ambientes distintos: en las atmósferas urbanas debido a la quema de
gasolinas, en ambientes interiores debido al humo del tabaco, en el interior
de iglesias cuando se quema incienso o
se encienden velas, en las cocinas cuando se cocinan y, sobre todo, se
chamuscan alimentos, etc. Debido a su
persistencia (es bastante estable químicamente), el benzopireno se va
dispersando en el medio ambiente, atenuándose en muchos casos su peligrosidad
(la solución a la contaminación es la dilución?), pero en otros, apareciendo en
sitios prístinos.
Precisamente, son estas múltiples posibilidades de aparición del benzopireno y sus implicaciones toxicológicas, lo que atrae la
atención y preocupa. Con relación a este hecho, durante el episodio de
contaminación de unas partidas de aceite de orujo, ocurrido el mes de junio del
pasado año, apareció una información en titulares de portada en el que se
decía: “el contenido en benzopireno de 1
cigarrillo equivale al que contienen 100 litros de aceite de orujo”. Este,
es un ejemplo de titular atractivo por osado, pero poco esmerado e inexacto,
que puede inducir conclusiones totalmente erróneas.
La situación del contaminante en ambas situaciones es claramente distinta; no solamente el estado fisicoquímico en
que se encuentra el benzopireno es distinto cuando se fuma un cigarrillo que
cuando se toma aceite, sino también, y sobre todo, la vía de entrada de una persona expuesta al contaminante en
ambos casos. Primero, el benzopireno no
está presente en el pitillo, sino que se genera durante el acto de fumar, es
decir, cuando se quema el tabaco. Dado que el benzopireno es una sustancia muy
poco volátil y muy hidrófoba (que rechaza el agua), en el momento en que se
genera queda adsorbida en la superficie de las partículas sólidas del humo, las
cuales están constituidas, mayoritariamente, por material orgánico. Estas
partículas pueden ser inhaladas por el fumador o por las personas de su
entorno. Por el contrario, en el caso del aceite, el benzopireno está presente
disuelto en el líquido, el cual no es acuoso sino orgánico, y es ingerido por
vía digestiva y no pulmonar.
En consecuencia, no se puede comparar la peligrosidad en la exposición del
benzopireno proveniente de estos dos orígenes. Lo que sí se puede hacer, como
un ejercicio sencillo, es determinar cuánto benzopireno puede inhalarse al
fumar un pitillo y cuánto benzopireno puede ingerirse al, por ejemplo, tomar
una rebanada de pan con tomate.
Al fumar un pitillo sin filtro, según datos de bibliografía (C. Baird: Química
Ambiental, Barcelona, Ed. Reverté, 2001), se pueden llegar a inhalar
aproximadamente unos 0,025 microgramos de benzopireno (1 microgramo es una
millonésima parte de gramo), considerando que todo el humo producido es
inhalado por el fumador. Por otra parte, si aliñamos nuestra rebanada con unos
5 mililitros de aceite, el cual contiene 2 microgramos de benzopireno por litro
(nuevo límite impuesto por las autoridades gubernamentales para su venta),
resultará que estamos ingiriendo unos 0,010 microgramos del compuesto químico.
Así pues, si fumamos un pitillo sin filtro puede crear en nuestro caso,
como máximo, 2,5 veces más benzopireno que comiendo una rebanada de pan con
tomate, si bien las dos vías de entrada son diferentes y, por tanto, sus
efectos también. Este sencillo estudio de caso demuestra cómo de radicalmente
equivocadas pueden ser algunas aseveraciones poco reflexivas, que dichas en un
titular de portada de un diario de gran tirada, como es el caso comentado,
pueden conducir a situaciones de preocupación gratuita o, según el caso, de
alarma social.
Xavier Domènech Antúnez es doctor en Ciencias Químicas. Profesor titular de
Química Física del Departamento de Química de la Universidad Autónoma de
Barcelona (UAB). Bellaterra (Cerdanyola del Vallès).
Más información en la red
Portal del aceite de oliva: http://www.aceitedeoliva.com/unioneuropea.htm
Página sobre el benzopireno de la International Agency for Research on Cancer (IARC): http://193.51.164.11/htdocs/monographs/Vol03/Benzo(a)pyrene.html
Red farmaceutica: el benzopireno y el aceite de orujo: http://www.cofv.es/salud/alimentacion/aceite.cfm
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