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Las culturas del agua en la prensa española
Ecotropía
(Barcelona).
En el marco del reconocimiento de la pluralidad de la
realidad social, el análisis de las interrelaciones entre cultura, política y
medio ambiente se presenta como una de las líneas de investigación más
prometedoras—y a la vez más complejas—dentro de las ciencias socioambientales.
Para abordar esta temática, uno de los métodos que se vienen utilizando para
ilustrar tanto los orígenes como los efectos culturales del cambio socioambiental, es el estudio de los marcos culturales que se producen dentro de las
arenas públicas* en relación con un determinado
proceso o conflicto ambiental. Las siguientes líneas presentan de forma
resumida los resultados de una investigación cuyo principal objeto ha sido
observar el modo en que se han encuadrado los distintos argumentos y discursos
entorno al Plan Hidrológico
Nacional (PHN) dentro de determinados marcos culturales, y como todo ello
se ha traducido en recomendaciones de carácter político bien distintas. La definición utilizada de marco
cultural ha sido aquella que entiende por marco un sistema coherente de elementos
culturales relativos a la forma de percibir, de racionalizar, de evaluar y de prescribir
determinados fenómenos de la realidad social, de tal modo que se vuelven significativos
para los distintos actores sociales en juego,
y que lo concibe integrado por los siguientes elementos: una perceptibilidad,
en el sentido que los
marcos culturales seleccionan aquellos objetos de la realidad a los que se debe
prestar atención; una racionalidad,
porque proporcionan una estructura para valorar lo lógico y lo ilógico,
permitiendo así explicar racionalmente tanto las causas como las consecuencias
de un determinado fenómeno o proceso; una moralidad,
porque otorgan juicios de valor sobre lo que es moralmente bueno o malo; y una prescriptividad puesto que prescriben,
implícita o explícitamente, lo deseable y lo indeseable de los posibles cursos
de acción, a la vez que proponen u ordenan recetas sobre cómo se debería actuar
en cada caso. Para el caso del PHN, a
partir del análisis de una muestra de 275 artículos aparecidos en los
periódicos de ámbito nacional de mayor difusión durante el período de
elaboración y tramitación parlamentaria del PHN (septiembre 2000-agosto 2001)
se identificaron un total de 6 marcos principales y 2 marcos complementarios.
Cada uno de ellos define una forma distinta de interpretar el PHN que es
asumida por un conjunto de actores los cuales construyen un discurso propio
basándose en unos argumentos y una terminología característicos. 1. Nacionalista: este marco entiende el Plan Hidrológico
Nacional como un "proyecto nacional" que, a través de los
"trasvases entre cuencas", ha de resolver, de "una vez por
todas, el desequilibrio hídrico que sufre el país". El PHN responde así a
la necesidad de superar la última diferencia que separa España: la que
distingue entre la España seca y la España húmeda. En este marco, sus
protagonistas hacen continuas referencias a conceptos como "la solidaridad
entre regiones", "el patriotismo", las "cuencas
deficitarias y excedentarias" o el "déficit estructural", entre
otras. 2. Naturalista: los argumentos que se esgrimen desde este marco hacen referencia a
los impactos sobre el medio ambiente que acarrearía la realización de las obras
del PHN. En este marco, se subraya la importante función de los ríos en el
mantenimiento de los ecosistemas acuáticos y se reivindica la necesidad de
preservar no sólo la cantidad sino también la calidad de los recursos hídricos
del país. En este caso, el telón de fondo de las percepciones y valoraciones
propias de este marco se construye entorno a resonancias que recrean ideas como
el "equilibrio o caudal ecológico"*, la
"afectación a Zonas de
Especial Protección para las Aves y/o que hacen referencia a objetos
naturales concretos como el impacto sobre "el Delta del Ebro", o a especies
animales que se verían amenazadas por las obras del PHN como el "lince
ibérico" o el "mejillón de agua dulce". 3. Crecimientista: en este caso se incide en la necesidad de realizar aquellas obras
hidráulicas que permitan asegurar e impulsar el actual modelo de crecimiento
económico y que permitan satisfacer un crecimiento exponencial de las
"necesidades" de consumo de agua. El agua es vista como un factor de
producción que debe estar siempre disponible a un bajo coste. Es por ello que
este marco asume que el agua que fluye por los ríos hasta el mar tiene que
considerarse como perdida si no es utilizada o almacenada. En este sentido, el
marco crecimientista hace continuas referencias a ideas como las
"necesidades presentes y futuras" del país, "la productividad de
la agricultura", la "rentabilidad de los regadíos" o el
"desarrollo" y el "crecimiento económico" de las distintas
regiones españolas. 4. Catastrofista: este marco hace referencia a los posibles futuros escenarios derivados
de la ejecución del PHN y lo hace desde una doble vertiente. Por un lado,
refiriéndose a los impactos sobre el medio ambiente que se derivarían de la
realización de las obras del Plan —haciendo uso de palabras clave como la
"extinción de especies", la "regresión del Delta del Ebro",
la "cuña salina"*, o la "pérdida de
hábitats y alteración de ecosistemas"— y, por el otro, a los efectos no
deseados que podría acarrear la no realización de tales obras como las
restricciones de agua o los problemas de abastecimiento en determinadas zonas. 5. Territorialista: este marco considera que el agua es más que un recurso necesario para
el desarrollo económico. Es un elemento clave del patrimonio natural y cultural
de algunas regiones españolas, no siendo posible, por lo tanto, reducir y
expresar su valor en términos monetarios de costes y beneficios. En este
sentido, el marco territorialista hace especial mención a las reivindicaciones
de aquellas Comunidades Autónomas que se erigen en defensa de los intereses de
su propio territorio, ya sea dando su apoyo al PHN o bien pronunciándose en
contra del mismo. Algunas de las palabras clave más utilizadas por este marco
son el "agravio comparativo" que dicen sufrir algunas regiones de la
llamada "España interior", y los "intereses" y el
"desarrollo" de otras supuestamente más beneficiadas por el Plan
situadas en la costa. 6. Sostenibilista: este marco insiste en la necesidad de integrar las dimensiones
ecológica, social y económica en la planificación y gestión de los recursos
hídricos del país. El marco sostenibilista reivindica una "nueva cultura de
agua" como el nuevo paradigma de gestión y apela a estrategias de
reutilización, racionalización en el uso y gestión de la demanda como solución
a los problemas de agua en España. Incluye también referencias a las futuras
generaciones, a la civilización, y se autodenomina como innovador. 7. Experto-legalista: hace referencia a la necesidad de adecuar el
PHN a los requerimientos de la legislación europea en materia de medio ambiente
(principalmente la Directiva Marco de Agua,
la Directiva
de Hábitats y la de Aves),
y a los de la legislación nacional vigente en lo que a gestión del agua se
refiere. En este sentido, algunas de las palabras clave más utilizadas hacen
referencia a la "inconstitucionalidad", la "Ley de Aguas" o
la "normativa comunitaria", entre otras. 8. Experto-economista: se basa en el lenguaje y en las valoraciones
"expertas" procedentes de la teoría económica del Plan. Propone
soluciones a los problemas de agua en España que apuestan por la utilización de
tecnología más eficiente o la introducción de instrumentos de mercado en la
gestión. El agua es considerada por este marco como un bien económico que
debería estar sujeto a las leyes del mercado y al que debería ponerse precio. Del análisis de los resultados
obtenidos se obtuvieron las conclusiones: §
En la planificación y gestión del agua
confluyen un gran número de percepciones, símbolos y discursos distintos que
establecen intensos procesos de lucha simbólica para conquistar la conciencia y
el espacio comunicativo colectivo. §
A pesar del intento por parte de los
discursos dominantes de enmarcar la planificación y la gestión del agua en
España bajo un patrón de carácter nacionalista-españolista, éstos no han podido
superar la presencia de los marcos culturales de carácter territorialista que
han sido los que se han reproducido con mayor frecuencia a lo largo de todo el
proceso. §
A medida que avanzaba el proceso de
tramitación del PHN la mención tanto de expertos como de ONG se incrementaba en
un intento por parte de éstos de "despolitizar" decisiones complejas
en materia de medio ambiente y sostenibilidad. §
En el caso concreto de la gestión del
agua, el marco cultural de la sostenibilidad, también llamado la nueva cultura del agua, aparece como un
nuevo discurso que pretende explicar y prescribir de un modo adecuado—y en sus
múltiples aspectos— la compleja situación de cambio ambiental a la que se
enfrentan las sociedades contemporáneas. Este marco ha ido ganando terreno en
el espacio de comunicación pública, siendo utilizado por parte de los distintos
actores cada vez con mayor frecuencia. A pesar de estar sujeto a un cierto
comportamiento cíclico, ha conseguido además, colocar algunas de sus demandas y
argumentos dentro de la agenda política, dibujándose en él una tendencia ascendente
y “sin retorno”. Si esto es así, es probable, entonces, que la nueva
"cultura" de la sostenibilidad esté aquí, en discurso público, para
quedarse. Meritxell Costejà es licenciada en Ciencias Ambientales por la Universitat
Autònoma de Barcelona (UAB). Actualmente está realizando el doctorado en el
Departamento de Ciencias Políticas de la UAB. La metodología y los resultados de esta
investigación fueron presentados en la ponencia "Las Culturas del Agua en
España", Encuentro Internacional de Medio Ambiente s.XXI, Universidad de
Las Villas, Sta. Clara, Cuba, en noviembre 2001. |
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