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Regionalización de los modelos climáticos

Josep Enric Llebot 3/07/03

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Josep Enric Llebot, El cambio climático, Barcelona, Rubes Ed., 1998.

Ecotropía (Barcelona). El análisis del clima y de su evolución requiere observaciones prolongadas en el tiempo. Actualmente, a pesar de la gran necesidad de tener información climática de calidad, por razones históricas y por razones económicas, el número de estaciones de medición es limitado y, a menudo, la representatividad de las estaciones en el territorio no es homogénea, ya que se concentran mayoritariamente alrededor de núcleos habitados o en zonas muy concretas. Los océanos son un ejemplo aún más claro de este hecho, donde tradicionalmente no se dispone, de forma regular, de información climática de calidad. Sin embargo, cada vez más, se necesita disponer de información climática sobre todo el territorio, tanto para las condiciones actuales, como para la evaluación de los impactos del posible cambio climático. En el primer caso, se desarrollan técnicas de interpolación, es decir, de evaluación de los valores de las variables de interés climático, a partir de las medidas obtenidas en los observatorios (denominadas de upscaling).

Por lo que se refiere a la determinación de los impactos sobre el clima, últimamente, la comunidad científica dedica mucha atención al desarrollo de técnicas que permitan elaborar predicciones de los efectos del cambio climático en regiones de dimensiones pequeñas ya que, los modelos de circulación general (GCM, acrónimo en inglés) que tan buen rendimiento están dando actualmente, tienen una resolución pequeña. En efecto, para hacer experimentos como los que se contemplan en el último informe del IPCC (Intergovernmental Panel for Climate Change), publicado en julio del 2001, los modelos dividen todo el planeta en rejillas que tienen una resolución horizontal de entre 300 a 500 km y dividen la atmósfera y el océano en unas dos decenas de capas verticales. Si bien, en la dirección vertical, los modelos ofrecen una resolución satisfactoria, la resolución horizontal es pobre si se quiere precisar en la predicción de los posibles impactos del cambio del clima. Por lo tanto, durante los últimos cinco años ha habido un gran interés y se han dedicado muchos esfuerzos a conseguir una regionalización (o downscaling, en terminología inglesa) de los modelos climáticos. Esta regionalización es necesaria, dado que las características del clima local son determinadas por procesos generales de todo el sistema climático pero también por efectos que se dan en una escala mucho más detallada de la que perciben los modelos de circulación general.

El método más simple es el de obtener una resolución más fina mediante la interpolación de los datos que proporcionan los modelos de circulación general, aunque el método puede ofrecer una falsa sensación de precisión geográfica y de continuidad entre los datos aportados por los modelos, especialmente en la zona entre dos rejillas adyacentes. Actualmente, a parte de la elaboración completa de modelos tridimensionales regionales, que es la solución que proporciona mejores resultados pero que requiere equipos muy grandes de investigadores y la realización de un trabajo de simulación largo y complejo, se utiliza la estrategia para regionalizar los datos de los modelos GCM con métodos estadísticos-empíricos o estadísticos-dinámicos. En estos métodos se pretende, básicamente, conseguir uno o varios de los siguientes resultados:

1. Obtención de las funciones de transferencia. Se trata de obtener funciones, mediante técnicas estadísticas de regresión lineal múltiple, análisis de componentes principales, análisis de correlación canónica, análisis de redes neuronales artificiales, etc., que serán distintas para cada sitio de la región estudiada y que, a partir de los datos que proporcionen los modelos GCM (como por ejemplo, altura geopotencial, presión en la superficie, dirección e intensidad del viento, temperatura, precipitación), permitan calcular las variables climáticas de interés a una escala mucho menor. La ventaja de este método estriba en que necesita requerimientos de recursos informáticos no muy grandes y en que pueden producirse escenarios climáticos con gran resolución, de una forma relativamente fácil. Las desventajas son que para calibrar las funciones se requieren grandes cantidades de datos y que las correlaciones obtenidas, en sentido estricto, son únicamente válidas dentro del intervalo temporal usado en el estudio.

2. Interpolación a partir de los campos de presión. La metodología es muy parecida a la anterior, con la diferencia de que se usan los datos experimentales para correlacionarlos con una clasificación de estados del tiempo a partir de los mapas sinópticos. Cuando el esquema de la clasificación se ha completado, se calculan las relaciones entre las variables de interés climático y la clasificación sinóptica. La ventaja de este método es que se basa en los lazos fuertes que se establecen entre el clima a gran escala y el tiempo a escala local. La principal desventaja es que no hay garantías de que las correlaciones actuales coincidan con las que, eventualmente, puedan darse en el futuro.

3. Generadores estocásticos del tiempo. Es un procedimiento estadístico que genera un modelo para las variables observables del tiempo con aquellas variables generalmente relacionadas con la ocurrencia de precipitación. La principal ventaja de este método es que puede generar series temporales de precipitación prácticamente ilimitadas y la principal dificultad es que suelen diseñarse para usarse independientemente de las características locales, con lo que ofrecen una correlación deficiente en los territorios con características específicas condicionantes para el clima.

En definitiva, durante los próximos años seremos testigos del desarrollo de la regionalización de los modelos del clima. Habremos pasado pues, de la mera constatación del aumento de la temperatura, o de la disminución de las precipitaciones globales, a la predicción mucho más precisa de lo que puede pasar en nuestra ciudad o en nuestra comarca, por lo que hace referencia al clima. De nuevo, se pondrá de manifiesto que la mejora de las metodologías que describen el clima del sistema físico se basan y dependen, de forma determinante, de los datos de emisiones que, a su vez, son característicos de factores sociales como el grado de desarrollo tecnológico, la evolución de la demografía, el crecimiento económico, etc. y que estos factores son mucho más difíciles de predecir.

Josep Enric Llebot es catedrático de Física de la Universidad Autónoma de Barcelona.


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