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Un cambio de paradigma en la gestión de
los recursos marinos explotados
Ecotropía
(Barcelona).
Durante mucho tiempo, los seres humanos han supuesto que los recursos
marinos eran inagotables, principalmente a causa del constante suministro de
las zonas costeras, por la inmensidad de los océanos, así como por la
dificultad que conlleva conocer el medio marino y, por consiguiente, percibir
el impacto de las actividades humanas sobre su composición, estructura y
funcionamiento. Sin embargo, el medio marino puede degradarse con la misma
intensidad con la que se degrada el medio terrestre. Por ejemplo, se ha visto
que, contrariamente a lo que se creía, la pesca puede provocar la extinción
total, además de la extinción comercial*, de
especies marinas. Este es el caso de Raja
laevis, una raya antaño ampliamente distribuida por el Atlántico y
actualmente prácticamente extinguida1.
Actualmente, los ecosistemas marinos se
enfrentan a fenómenos frecuentes de contaminación, destrucción y/o
sobreexplotación, siendo la pesca intensiva, según la FAO, la principal causa de la disminución de las
poblaciones de organismos marinos. Así, de las 15 zonas principales de pesca
del mundo, la productividad ha descendido en 13 de ellas y el 70% de los
recursos pesqueros mundiales se encuentran colapsados o en peligro de
sobreexplotación (SOFIA 2001,
FAO). Cabe destacar que las capturas pesqueras durante los últimos 50 años se
encuentran dominadas cada vez más por especies de tamaño más pequeño y con
menor interés comercial, siendo patente una disminución del nivel trófico* medio de las especies capturadas por año2.
La actividad pesquera intensiva se encuentra estrechamente relacionada con la
intensa crisis que sufre gran parte del sector pesquero, el cual presenta un
alto índice de desempleo y una dependencia crónica de las subvenciones públicas3.
La crisis de las principales pesquerías
del mundo y el descenso de las capturas ha provocado que desde principios del siglo
XX se fueran desarrollando diversos métodos clásicos de evaluación de los
recursos marinos explotados (MCERME), aplicados a las especies comerciales4, 5.
Estos métodos han permitido conocer el estado de determinadas poblaciones de
especies marinas comerciales y generar una serie de medidas de gestión
centradas en estas especies. Esta gestión recibe el nombre de gestión
orientada a las especies objetivo, referida en inglés como the target
resources-oriented management (TROM),
y que se ha basado en el control de las tallas de captura de especies
comerciales o en determinadas características de la actividad pesquera (por
ejemplo, el esfuerzo de pesca*).
Sin embargo, la capacidad predictiva de
la TROM para prever la sobreexplotación y degradación de los ecosistemas a
causa de la actividad pesquera ha fracasado, ya que ha sido incapaz de incluir
las especies sin interés comercial, muchas veces pescadas y descartadas
inmediatamente, y de dilucidar las relaciones tróficas clave establecidas en el
seno de los ecosistemas. La actividad pesquera afecta, en realidad, a todo el
ecosistema, a especies comerciales y no comerciales, generando capturas, descartes* y capturas accidentales*,
dañando los hábitats y provocando cambios en la diversidad específica, la
composición y la estructura de los ecosistemas. En este contexto, se ha propuesto
un cambio de paradigma mediante la gestión pesquera basada en el ecosistema
(EBM, acrónimo del término en inglés the
ecosystem-based management of fisheries)6.
Este nuevo paradigma reconoce que el
ser humano no explota recursos marinos aislados sino ecosistemas enteros. A su
vez, otorga importancia a las interacciones de los recursos de la pesquería y
el ecosistema donde se encuentran y reconoce los valores y servicios
ambientales que los recursos pesqueros y los ecosistemas marinos poseen en el
contexto del desarrollo sostenible (valores que, además del alimentario, pueden
ser de carácter recreacional, turístico, estético, funcional, estructural,
etc.)6.
En términos generales, el objetivo principal del EBM es el mantenimiento y la
recuperación de los ecosistemas marinos explotados razonablemente sanos desde
la perspectiva de su funcionamiento y su estructura, compatible con la
explotación y la conservación del máximo posible de biodiversidad y del
mantenimiento de los diversos servicios y valores ambientales.
La EBM tiene fuertes implicaciones,
puesto que de ella se deriva la idea de la imposibilidad de comprender
totalmente la complejidad de los ecosistemas mediante el análisis cuantitativo
de las partes y se reconoce el valor del conocimiento aproximado. Este
planteamiento requiere hacer más énfasis en los aspectos cualitativos de la
actividad pesquera, es decir, las tendencias que se pueden observar sobre el
medio marino y que contemplen la actividad en el conjunto del ecosistema y sus
recursos. Una de las consecuencias importantes es la integración del Principio
de Precaución en la gestión de las pesquerías, la cual se traduce en la
aplicación durante la gestión de los recursos naturales de la Inversión de la
Carga de Prueba*. Una segunda consecuencia
importante es la necesidad de realizar una gestión pesquera eficaz contando con
una información limitada sobre el ecosistema, dónde el sentido común en el
contexto de la precaución puede compensar la carencia de información extensiva,
la cual por si sola no garantiza una gestión adecuada de la pesquería, como se
ha podido comprobar.
En este contexto, las prioridades de la
investigación se focalizan en el estudio de la estructura y el funcionamiento
de los ecosistemas marinos explotados y de los impactos de la pesca en el
ecosistema, así como en la integración del conocimiento generado en diversas
disciplinas científicas, tanto relacionado con las especies comerciales como
con las que no lo son. En este sentido, la modelización ecológica es una útil
herramienta y el desarrollo del enfoque del modelo de equilibrio de masas
Ecopath (Ecological
Pathways Model) marca el camino hacia una evaluación cualitativa, y de
alguna forma también cuantitativa, de la gestión integral de los ecosistemas
marinos en el contexto de la EBM.
Con el modelo Ecopath7, 8, 9
es posible abordar la actividad pesquera como un elemento más del complejo
conjunto de interacciones tróficas establecidas en el seno del ecosistema
marino y evaluar su impacto en el resto de componentes del ecosistema,
superando la concepción reduccionista de la TROM. En una primera etapa permite
resumir y evaluar la información disponible sobre el ecosistema objeto de
estudio y obtener información sobre su estructura y funcionamiento. En etapas
posteriores permite hacer simulaciones dinámicas temporales y espaciales
mediante los módulos Ecosim y Ecospace. Una de las características
más importantes del modelo es la inclusión de todas las especies que tengan
importancia ecológica en el ecosistema, sean comerciales o no, y de las flotas
pesqueras, considerando las interacciones multiespecíficas que se establezcan
dentro de él y pudiendo evaluar cómo la actividad pesquera impacta sobre los
diversos organismos y la estructura del ecosistema.
En la actualidad, desde el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona
(CMIMA-CSIC), se está aplicando esta nueva metodología en el ecosistema
explotado asociado a la plataforma continental del delta del Ebro, en el mar
catalán. La aplicación de esta metodología es inédita en el contexto de la
actividad pesquera en el Mediterráneo y pretende mejorar las bases científicas
para la gestión racional de las pesquerías multiespecíficas* mediterráneas en un momento en que existe una
verdadera preocupación en el ámbito europeo e internacional por la
sobreexplotación a la que están sometidas algunas especies y la degradación del
medio marino, y se buscan soluciones para la protección de las pesquerías.
Marta
Coll Montón es licenciada en Ciencias Ambientales por la Universidad
Autónoma de Barcelona. Actualmente, está realizando el doctorado en el
Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona.
Referencias
1. Casey, J. M. & R. A. Myers:
«Near extinction of a large, widely distributed fish», Science 1998;
281: 690-692.
2. Pauly, D., R. Froese & V.
Christensen: «How pervasive is "fishing down marine food webs":
response», Science 1998; 282 (5393):
1383a.
3. Weber, P.: Pérdidas netas: pesca, empleo y medio ambiente marino, Bilbao,
Bakeaz Worldwatch Institute, 1995: 92.
4. Cadima, E. L.: «Manual of fish stock assessment», FAO Fish. Tech. Papers
2002; 393: 170.
5. Lleonart, J.: «Methods to
analyse the dynamics of exploited marine populations: use and development of
models», Sci. Mar. 1993; 57(2-3): 261-267.
6. Tudela, S. & K. Short.: Towards a precautionary ecosystem – based
fisheries management: managing ecosystems under a new paradigm, Contribution paper to The Expert
Consultation on Ecosystem-based Fisheries Management. FAO expert consultation.
Reykjavik, 16-19 September 2002.
7. Christensen, V., C. Walters & D.
Pauly: Ecopath with Ecosim: a User’s
guide, Fisheries Centre of University of British Columbia, Vancouver, Canada / International Center for Living
Aquatic Resources Management, Penang, Malaysia, 2000: 130.
8. Pauly, D., V. Christensen & C.
Walters: «Ecopath, Ecosim and Ecospace as tools for evaluating ecosystem impact
of fisheriesc», ICES journal of Marine Science 2000; 57: 697-706.
9. ODUM, E.
P: «The strategy of ecosystem development», Science 1969; 104: 262-270.
Más información en la red
Fisheries Centre de la Universidad de
la Columbia Británica (Vancouver, Canadá): http://www.fisheries.ubc.ca
World Fish Centre, Manila
(Philipinas) : http://www.iclarm.org
Base de datos sobre especies de peces
de todo el mundo agrupada por temas, países, regiones, familias, especies,
etc.: http://www.fishbase.org
Departamento de Recursos Marinos
Renovables del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona: aplicación del
modelo Ecopath en el mar
Mediterráneo: http://www.icm.csic.es/rec/recursos.htm
World Wild Fund, campaña
Mares en Peligro: http://www.panda.org
Página sobre pesquerías de la FAO: http://www.fao.org/fi
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