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La calidad del aire

Josep Enric Llebot* 6/03/03

Ecotropía (Barcelona). Los problemas asociados con la calidad del aire preocupan, esencialmente, en los entornos industriales y urbanos. Precisamente, las actuaciones de las administraciones responsables ponen énfasis en estos entornos ya que es donde pueden aparecer problemas de salud pública. Por esta razón hay sistemas de medida de la calidad del aire colocados en zonas estratégicas de las ciudades e incluso se han desarrollado planes de emergencia para actuar frente a determinados problemas de polución asociados a condiciones meteorológicas concretas (situación de inversión térmica, radiación solar alta, etcétera), a concentraciones urbanas muy densas, tráfico intenso, actividades industriales problemáticas, etcétera.

Así mismo, la necesidad de prever estos eventos ha hecho que se desarrollen estrategias de modelización de la polución de gran potencia. Estos sistemas incorporan información precisa y elaborada sobre todas las fuentes de emisiones, sobre la topografía del entorno y sobre la meteorología dominante en un determinado escenario para producir una simulación sobre la evolución de la concentración y la dispersión de los contaminantes.

Esta estrategia de modelización (que podemos denominar microscópica, dado el detalle de la descripción) se aplica a entornos muy determinados, donde hay un grado muy alto de conocimiento de las emisiones y donde se hace necesario un grado de detalle también muy alto sobre las concentraciones de los contaminantes. Esta precisión conlleva el uso de una gran cantidad de recursos materiales de cálculo e informáticos.

Hay otro tipo de estudios en los cuales se evalúan las emisiones de una región. En ellos se trata de contar, elaborando medias temporales, la concentración de los contaminantes globalmente. Estos estudios utilizan modelizaciones (que podemos denominar macroscópicas) que no incorporan con un grado de detalle tan grande la topografía ni la meteorología, pero que son útiles a los organismos públicos responsables para elaborar normativas o previsiones sobre las condiciones del ambiente atmosférico.

Hay aún un tercer nivel de descripción de la calidad del aire, que denominamos mesoscópico, como el que se requiere, por ejemplo, cuando se trata de evaluar la calidad del aire en las carreteras interurbanas, donde la escala espacial del estudio es más grande que la urbana pero inferior a la regional. En ese caso, hace falta desarrollar modelos que permitan incluir la topografía, la meteorología, las fuentes puntuales como son industrias o vertederos, e incluso, procedente de los modelos urbanos, la capacidad de describir reacciones fotoquímicas, ya que, en términos generales el principal impacto que se puede vislumbrar sobre la vegetación próxima a las zonas por donde discurre la carretera es el del ozono. Esos modelos generan una previsión de las emisiones a partir de los datos de circulación de vehículos, las también llamadas fuentes lineales.

En un reciente proyecto desarrollado por miembros del Instituto de Ciencias y Tecnologías Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona y la Fundación Castellet del Foix, se ha estudiado, a modo de experiencia piloto, una importante vía de comunicación acabada hace pocos años que une importantes poblaciones del interior de Cataluña (nordeste de la Península Ibérica). El objetivo de este estudio era elaborar una metodología de análisis de la calidad del aire en vías de comunicación interurbanas intensivas (de unos 15 000 vehículos por día) a partir del desarrollo y adaptación de modelos mesoscópicos. El modelo finalmente elegido fue el SCIPUFF (Second-Order Closure Integrated Puff), modelo de transporte y dispersión lagrangiano, al cual se ha incorporado un módulo meteorológico y otro de emisiones. El resultado final del estudio, que puede encontrarse de forma completa en http://antalya.uab.es/_c_ceambientals/recerca/aire/index.htm es que, como era de esperar, el tráfico en carreteras interurbanas no produce problemas de calidad del aire, si consideramos que los valores obtenidos no superan, ni tan siquiera llegan a acercarse a los valores establecidos por la normativa. Sin embargo, la producción de ozono, combinado con la topografía, sí puede producir impactos perceptibles e importantes en la vegetación próxima a la vía de comunicación (alrededor de 10 a 20 km).

Como en otras disciplinas de la ciencia, el desarrollo de estos modelos mesoscópicos va ganando más importancia y pueden convertirse en una herramienta con una gran capacidad para aportar información relevante a los estudios de impacto ambiental de infraestructuras viarias. Incluso pueden usarse para probar distintos perfiles o distintas ubicaciones de la infraestructura.

Josep Enric Llebot es catedrático de Física de la Universidad Autónoma de Barcelona

Más información en la red
EPA. Información del modelo SCIPUFF: http://www.epa.gov/scram001/7thconf/information/scipuff.pdf


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