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El gas
radón en el interior de edificios
Ecotropía
(Barcelona).
Hoy en día es bien conocido que la causa mayor del impacto
radiológico en el hombre es la debida a la presencia de emanaciones naturales
de gas radón (Rn) procedentes de las cadenas naturales de desintegración del 238U
y 232Th presentes en la corteza terrestre. Cuando el radón llega a
la atmósfera libre se difunde rápidamente; en cambio, en recintos cerrados se acumula
y su concentración puede llegar a ser varios órdenes de magnitud superior a la
del exterior. La inhalación de los radioisótopos de vida corta derivados del 222Rn
y en menor medida del 220Rn (llamado torón) tales como el 218Po,
214Pb, 214Bi, etcétera, y su posterior deposición a lo
largo de los distintos recorridos del aire en los bronquios constituyen la
principal vía de exposición a la radiación de los pulmones. Dicha exposición es
debida principalmente a la emisión de partículas alfa (núcleos de 4He)
por parte de algunos de los descendientes del radón –si bien también se emiten
radiaciones beta y gamma– y puede llegar a provocar el desarrollo de cáncer de
pulmón. Según el informe del año 2000 del Comité
Científico de las Naciones Unidas para el estudio de los Efectos de las
Radiaciones Ionizantes (UNSCEAR), el 50% de la dosis efectiva debida a
fuentes naturales de radiación se atribuye a los descendientes de vida
media-corta del radón1. Cabe destacar
que las fuentes naturales de radiación constituyen la principal contribución a
la dosis que recibe la población mundial: en promedio, de los 2,8 miliSievert
(mSv) anuales que recibe un habitante, 2,4 son de origen natural, si bien para
cada fuente de radiación en particular pueden existir grupos de población que
reciban dosis considerablemente mayores que las promedio.
La
principal fuente del radón en el interior de edificios, especialmente cuando
las concentraciones son elevadas, es el suelo situado debajo. La
concentración de radón en el espacio intersticial del suelo es unos 3 órdenes
de magnitud superior a la concentración en el aire libre, por lo que existe un
gradiente de concentración de radón permanente que produce un transporte por
difusión del gas desde el suelo al aire libre y también al interior de
edificios. El aire de la parte inferior de una vivienda suele estar a una
presión ligeramente inferior (unos pocos Pa) a la del aire del suelo, debido
principalmente a la diferencia de temperatura interior-exterior, y a la
velocidad del viento. Esta pequeña diferencia de presión es la responsable de
una entrada adicional de radón por advección, de manera que la vivienda en sí
funciona como una estructura que succiona el aire del suelo, el cual puede
contener tanto radón como otros contaminantes tales como compuestos orgánicos
volátiles. El radón penetra a través de grietas y pequeñas fisuras en los
cimientos de las viviendas.
Los
materiales de construcción también son una fuente de radón en tanto en cuanto
poseen radio, el precursor del radón. Normalmente, la contribución de los
materiales de construcción es pequeña, aunque en algunos casos puede llegar a
ser importante. También existe la posibilidad de que el radón esté presente en
el agua que se utiliza en la vivienda, por ejemplo, si el agua proviene de
pozos cercanos, donde las concentraciones pueden ser muy elevadas. Finalmente,
cuando el gas natural ha sido extraído relativamente cerca de la vivienda,
puede presentar niveles de radón altos que se liberan en la combustión del gas
natural. Un factor muy importante en el nivel final de radón en un recinto
cerrado es la ventilación. Normalmente, a una mayor ventilación le corresponde
un menor nivel de radón, a menos que la concentración de radón en el exterior
sea excepcionalmente alta. La fabricación de viviendas muy bien aisladas
térmicamente en la década de los setenta para ahorrar consumo energético, especialmente en
los países nórdicos, con unas diferencias de temperatura muy elevadas entre el
interior y el exterior, supuso un aumento considerable de los niveles de radón
y por lo tanto, un aumento de la dosis recibida por la población.
El Grupo de Física de las Radiaciones
(GFR) del Departamento
de Física de la Universidad Autónoma de Barcelona, en colaboración con el Instituto de Medio Ambiente del Centro de
Investigaciones Energéticas, Medio Ambientales y Tecnológicas (CIEMAT)
llevó a cabo en los años 1991 y 1992 una campaña de medida de la concentración
de radón en viviendas de Madrid, Barcelona y alrededores, las dos áreas del
estado con una mayor densidad de población, representando el 20% de los
habitantes de España. Se expusieron mil dosímetros en cada una de las áreas
estudiadas, distribuidos en dos períodos consecutivos de 6 meses en 500 y 250
viviendas de las áreas de Madrid y Barcelona respectivamente. Los resultados
han sido publicados en la revista Environment International2 e indican que el valor medio de la
concentración de radón en viviendas del área de Madrid (63 Bq·m-3)
es superior a la del área de Barcelona (34 Bq·m-3) si bien en ambos
casos los valores obtenidos son cercanos al valor medio mundial (40 Bq·m-3)
que representa una dosis anual estimada de 1,1 mSv. En Madrid, el 3% de las
medidas fue superior a 200 Bq·m-3 y el 1,8% superior a 400 Bq·m-3,
que son los niveles de acción considerados por la Unión Europea para edificios de
nueva construcción y ya edificados respectivamente. En el caso de Barcelona,
sólo el 0,4% y 0,1% de los valores fueron superiores a 200 Bq·m-3 y
400 Bq·m-3 respectivamente. Tanto en Madrid como en Barcelona, la
concentración de radón decrece con la altura de la planta donde se ha instalado
el dosímetro. Los valores más elevados de la concentración de radón se
encontraron en viviendas unifamiliares, en habitaciones situadas en la planta
baja o en el sótano. Estos resultados confirman la importancia del suelo como
principal fuente de radón. Asimismo, quedó de manifiesto que las viviendas
emplazadas sobre suelo granítico, con un mayor contenido en radio y uranio, presentan
una mayor probabilidad de tener niveles altos de radón. Finalmente, pudo
observarse también una mayor variación estacional de los niveles de radón en
Madrid que en Barcelona, debido a las mayores diferencias de temperatura en
zonas con clima continental respecto del clima mediterráneo.
Carmen
Baixeras Divar y Lluís Font Guiteras son miembros del Grupo de Física
de las Radiaciones del Departamento de Física de la Universitat
Autònoma de Barcelona. Carmen Baixeras es también jefe del Servicio de
Protección Radiológica de la Universitat Autònoma de Barcelona.
Bibliografía
1. UNSCEAR (United Nations Scientific Committee on the Effects of Atomic Radiation):
«Sources
and effects of ionizing radiation», New
York, 2000.
2. C. Baixeras; Ll. Font;
B. Robles, and J. Gutiérrez: «Indoor radon survey in the most populated areas in Spain»,
Environment International, 1996; 22:
S671-S676.
Más información en la red:
U.S. Environmental Protection Agency. Radon-specific Publications: http://www.epa.gov/iaq/radon/pubs
The Columbia University
Department of Statistics and Lawrence Berkeley National Laboratory: Radon
project: http://www.stat.columbia.edu/radon/
BRE, Centre of expertise on
buildings, construction, energy, environment, fire and risk: http://www.bre.co.uk/radon/
National Radiological
Protection Board, UK: http://www.nrpb.org/
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