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Monitorización de la biodiversidad en sistemas fluviales

Laia Capdevila y Marta Miralles* 7/11/02

Ecotropía (Barcelona). Se entiende por biodiversidad la totalidad de las variedades genéticas, de especie y de ecosistemas. Además de la importancia que tiene por ella misma, la biodiversidad nos proporciona una valiosa información sobre la sostenibilidad y la calidad de un sistema. De manera que una de las fórmulas comunes de diagnosis de la calidad ambiental de una región es precisamente su biodiversidad. Algunos autores plantean incluso la posibilidad de que la actual pérdida de diversidad biológica sea una medida indirecta o parcial de los impactos humanos sobre el planeta. En este sentido, John Lawton presenta una buena analogía histórica: «Hace sólo unos años, los mineros se llevaban al trabajo los canarios encerrados en una jaula, ya que estos pájaros son más sensibles a los gases tóxicos que se desprenden en el interior de las minas que las personas. De manera que, cuando el canario moría, el minero sabía que tenía que salir rápidamente si no quería sufrir la misma suerte. Hoy por hoy, no una sola especie de pájaro, sino alrededor de mil, nos alertan que alguna cosa no funciona en el mundo» (Lawton, 1991)1.

Actualmente, los trabajos destinados a determinar la biodiversidad de un área se enfocan a dos niveles. Por un lado, se realizan inventarios de grupos taxonómicos de relevancia biológica que permitan entender procesos y el papel de estos procesos y de los mismos taxones en el funcionamiento de los ecosistemas. Por otro lado, teniendo en cuenta que los organismos vivos, a raíz de sus características fenológicas* y etiológicas, pueden sufrir modificaciones de comportamiento o en su capacidad de supervivencia a causa de los cambios ambientales, se realizan seguimientos de la biodiversidad para intentar entender y detectar cambios climático-antrópico-globales.

Cabe decir que los trabajos a escala regional y local resultan una fuente de información muy útil ya que el registro local de la biodiversidad nos puede mostrar, a través de un seguimiento sistemático, las tendencias de cambio que se están produciendo y posteriormente relacionarlos con los cambios que se producen a escala global.

A esta escala local, surgió el Observatorio: estación de seguimiento del río Tordera como una iniciativa para definir indicadores del estado de los ecosistemas y del nivel de sostenibilidad de la cuenca. El interés natural y social del río Tordera, de 61 Km de longitud, recae en su situación entre dos parques naturales, en su biodiversidad potencial y en el intenso proceso de degradación-recuperación a que el río está sometido. En su tramo alto presenta un buen estado de conservación ya que transcurre por una zona declarada Reserva de la Biosfera y parque natural. Sin embargo, a partir de su tramo medio y bajo, las diferentes actividades humanas lo han convertido en un río muy propenso a las transformaciones artificiales y a ser objeto de diferentes procesos de contaminación y sobreexplotación de sus aguas superficiales y subterráneas.

La investigación, desarrollada desde 1996, se centra en la recogida periódica de información sobre diferentes parámetros florísticos, faunísticos e hidrológicos. La zona de estudio se estructura en 7 tramos, 7 transectos y 19 estaciones de muestreo. A cada tramo le corresponde un transecto de una longitud aproximada de 3 Km que, juntamente con las estaciones, es donde se lleva a cabo, mayoritariamente, el trabajo de campo. La disposición de información diversa de diferentes comunidades taxonómicas ligadas a ambientes fluviales facilita el análisis y comprensión del estado general de los ecosistemas estudiados, especialmente si la información generada coincide en el tiempo y en el espacio. En este estudio, los parámetros biológicos de los que se hace seguimiento son: diatomeas y macroalgas, vegetación de ribera, macroinvertebrados, ictiofauna, anfibios, avifauna y macromamíferos. Últimamente se han incorporado dos líneas de investigación fuera del ámbito biológico, pero evidentemente muy relacionadas: los estudios hidrológicos y el análisis de la dimensión social del uso del agua. Además, se ha previsto la puesta en marcha de un Sistema de Base de Datos asociado a un Sistema de Información Geográfica que permita estructurar adecuadamente el volumen de información que se obtiene y facilitar su gestión, consulta y explotación de una manera relativamente sencilla y automatizada.

En definitiva, es esta conjunción de estudios hechos con continuidad en el tiempo, la apuesta innovadora en el ámbito español que el Observatori incorpora en la base de su trabajo. Una propuesta conceptual y metodológica que permite beneficiarse de la integración y el cruce de los datos obtenidos.

Las primeras impresiones referente al conjunto de información recopilada hasta ahora pueden resumirse en tres puntos:

1. Se puede hablar de un río con unas condiciones naturales idóneas en su curso alto, degradándose considerablemente a partir de las primeras captaciones importantes de agua. El empeoramiento de los ecosistemas fluviales y de la calidad del agua se produce en todo el tramo medio y bajo a excepción de un tramo concreto donde se produce una mejora que se observa en los diferentes taxones (peces, aves, vegetación) y queda reflectado en los índices de calidad biológica (BMWPC*, FBILL*).

2. La degradación de los ecosistemas fluviales se atribuye principalmente a la sobreexplotación del agua y a la contaminación. El secamiento del río, fruto de la sequía estival pero incrementado por las intensas extracciones de agua, no permite, por ejemplo, el establecimiento de poblaciones bien estructuradas de peces. La contaminación restringe la capacidad de los organismos para desarrollarse, haciendo que las comunidades sean más pobres, como las de macroinvertebrados, o que eviten las zonas más contaminadas, como en el caso de las aves.

3. De todas formas, la Tordera, presenta una potencialidad de recuperación elevada. La entrada en funcionamiento de las depuradoras biológicas en el curso principal del río en los años 1999 y 2001 han permitido detectar una mejora en su calidad biológica. Un ejemplo es la población de peces, que se han detectado en el tramo posterior a la depuradora, mientras que en las primeras campañas de 1996 no se habían encontrado. Hay que remarcar también la importancia de aquellos tramos que se encuentran en mejor estado ya que éstos, actuando como refugio de fauna, facilitarán en un futuro la recuperación de todo el tramo medio y bajo de la Tordera, siempre que la gestión del río permita su mantenimiento o mejora.

La información que se desprende de este trabajo tiene dos valores destacables: la ampliación de conocimientos mediante la investigación científica y la utilidad en la gestión de los recursos del territorio. Esperamos que el conocimiento global del estado ecológico del río Tordera permitirá modelar la gestión del territorio desde una posición más sostenible.

Laia Capdevila (licenciada en Ciencias Ambientales) y Marta Miralles (licenciada en Biología) son coordinadoras del Observatori de la Tordera.

Bibliografía
Lawton, J: «Are species useful?», Oikos, 1991; 62: 3-4

Más información en la red
Estrategia catalana para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad: http://www.gencat.es/mediamb/pn/ecbiodiv.htm
Base de datos de la biodiversidad de Cataluña: http://biodiver.bio.ub.es/biocat/homepage.html
Convenio sobre la Diversidad Biológica: http://www.biodiv.org/convention/articles.asp?lg=1
The World Conservation Union (UICN): http://www.iucn.org
International River Network: http://www.irn.org/
European Platform for Biodiversity: http://www.bioplatform.info/
Calidad ecológica de los ríos (Diputación de Barcelona): http://www.diba.es/mediambient/quri.asp


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