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Los peligros de los lagos
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Josep Enric Llebot
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12/11/04
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Ecotropía
(Barcelona).
De noche, los lagos nos proporcionan un escenario
calmado pero, a la vez, un poco siniestro que muchas veces han aprovechado los
cineastas para imaginar monstruos o asesinos que amenazan a los habitantes de
su alrededor. De día, en cambio, suelen ser unos entornos bellos y relajantes
que en su mayoría son objeto y cobijo de actividades recreacionales. Si no nos
fijamos en la historia reciente, ese es el caso de los bellos lagos Nyos y Monoun
situados en el Camerún, en una región montañosa del África occidental. Sin
embargo, en octubre de 1986 el lago Nyos se cobró más de 1800 víctimas que
habitaban una zona cercana al lago y que perecieron por asfixia como si se
tratara de una erupción volcánica con emanación de gases venenosos y dos años
antes, no muy lejos, 37 personas murieron a las orillas del lago Monoun. Ambos
lagos ocupan el cráter de un volcán supuestamente extinguido en una región
conocida por los geólogos por sus chorros de agua carbónica (no termal) y que
culmina a unos 300 km de distancia, hacia el sudoeste en el Monte Camerún, un
volcán activo de 4000 m de altura.
En
un artículo publicado en la revista EOS, de la American Geophysical
Union por Michel Halbwachs de la Université de Savoie en Chamberie, Francia y
sus colegas («Degassing the “Killer Lakes” Nyos and Monound, Cameroon» EOS 2004, vol.85, 30: 281-285) explican
los trabajos desarrollados en estos dos lagos por un numeroso equipo de
científicos e ingenieros con el objeto de comprender las causas y los
mecanismos que produjeron estos desastres en el pasado e intentar evitar, si es
posible, que vuelvan a ocurrir. Esencialmente, lo que sucedió en estos lagos
fue un fenómeno denominado erupción límnica. Los dos lagos suelen ser
meromícticos, es decir, unos lagos cuya agua no se mezcla ya que está
estratificada de forma estable desde las capas inferiores. En los dos lagos hay
un aporte continuo de dióxido de carbono del fondo, 0,38 x 106 m3/año
en el lago Monoun y 2,8 x 106 m3/año en el lago Nyos, que
satura de dióxido de carbono el agua del fondo, más densa que el agua pura. Se
calcula que las aguas profundas del lago Monoun pueden saturarse de dióxido de
carbono en pocos años y el lago Nyos en pocas décadas. Si por alguna
perturbación externa la estratificación del lago se rompe, el agua del fondo
aflora en la superficie y libera a la atmósfera cantidades ingentes de dióxido
de carbono.
El
modo de actuar sobre los lagos consistiría en extraer de forma controlada el
dióxido de carbono almacenado en las aguas profundas. Para ello, tendría que
provocarse «una erupción límnica controlada» que consiste en introducir un
tubo, desde la superficie hasta el fondo, provisto de una bomba que hace subir
el agua por el tubo hasta que ésta se sobresatura de CO2. Ello
produce la evaporación de parte del gas carbónico y, a la vez, una disminución
en la densidad del agua, lo que provoca su ascensión por el tubo hasta la
superficie. Una vez puesto en marcha el sistema, se mantiene de forma
indefinida, provocando un chorro que alcanza una considerable altura por encima
de la superficie del lago. Desde el 30 de enero de 2001 funciona de forma
operativa y prácticamente ininterrumpida este sistema de extracción del CO2
del fondo de los lagos, de tal forma que no sólo se compensan las emisiones
procedentes del fondo sino que se disminuye paulatinamente el peligro de que se
repitan los episodios del pasado.
Los
autores del artículo acaban felicitándose por la estrecha colaboración de
limnólogos, biólogos, ambientólogos, vulcanólogos y tecnólogos, tanto en el
estudio de las causas y de los mecanismos de los luctuosos episodios del
pasado, como para la elaboración y la implementación de las soluciones técnicas
adoptadas que también pueden aplicarse a otros lagos africanos como el Kivu, en
el África oriental.
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