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Nuevas prácticas agrícolas permiten
aumentar el secuestro de carbono del suelo
Ecotropía
(Barcelona).
La agricultura convencional, basada en prácticas
como la quema de residuos o el laboreo del terreno, comporta un impacto negativo
en la estructura y el equilibrio biológico natural del medio. Entre otros
efectos, incrementa la erosión y la compactación del suelo, reduce su contenido
en materia orgánica y su fertilidad, contamina las aguas superficiales con
sedimentos, fertilizantes y pesticidas, a la vez que aumenta las emisiones de
dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. Estos efectos se
manifiestan en todo el mundo y han obligado a buscar nuevas alternativas que
promuevan prácticas de agricultura de conservación*.
En Estados Unidos se ha detectado una tendencia al aumento del uso de este
tipo de prácticas. Aunque existen diversos estudios que calibran la
contribución individual de prácticas de conservación en zonas específicas, no
se ha realizado ningún balance de su aportación conjunta a escala global. Este
artículo, publicado en la revista Environmental
Monitoring and Assessment (Noel D. Uri, Septiembre de 2001, 70 (3): 323- 344) revisa la evolución y
las tendencias de la agricultura en Estados Unidos y estima el impacto de tres
prácticas de conservación concretas en dos períodos temporales separados: en
1998 y en el 2008.
Las tres prácticas analizadas son el cultivo
de conservación, el Programa
de Conservación de Reservas (CRP) y los márgenes de protección.
Se entiende como cultivo de conservación cualquier sistema que mantenga,
como mínimo, el 30 % de la superficie de suelo cubierto por residuos de cosecha
después de la plantación. Por otro lado, el CRP es un programa voluntario
iniciado en 1985, que proporciona a los participantes un alquiler anual por
hectárea y la mitad del coste de establecer una cubierta de tierra permanente
(por lo general hierba o árboles) a cambio de retirar de la producción tierra
de cultivo altamente erosionable o ambientalmente sensible durante 10-15 años.
Por último, los márgenes de protección son pequeñas áreas de tierra con
vegetación permanente, diseñadas para interceptar agentes contaminantes y
mitigar el movimiento de sedimento y de sustancias nutritivas.
Uno de los objetivos de estas prácticas es reducir la emisión de CO2 a
la atmósfera y aumentar el secuestro de carbono en el suelo. Los resultados del análisis estiman que, el
carbono orgánico del suelo de Estados Unidos en 1998, atribuible a las
prácticas descritas, era de 12.2 millones de toneladas métricas y que la
tendencia para el 2008 es de aumentar en un 25 %. Dado que, según el autor,
existe un gran potencial en el uso de prácticas agrícolas de conservación para
aumentar el secuestro de carbono, sería conveniente la creación de nuevas
políticas públicas que respalden estas iniciativas y que incluyan ayuda técnica
y educacional, asistencia financiera, promoción de la investigación y el
desarrollo, regulación e impuestos, etc.
Mireia
Fontcuberta Famadas es licenciada en Ciencias Ambientales por la Universidad Autónoma de Barcelona
Más información en la red:
Página de la Food and Agriculture Organisation (FAO) sobre la Agricultura
de Conservación: http://www.fao.org/ag/ags/AGSE/agse_s/general/CONT1.htm
Revista Agricultura 21 de la FAO:
http://www.fao.org/ag/esp/revista/0110sp.htm
Página del Primer Congreso Mundial sobre Agricultura de Conservación (1-5 de Octubre de 2001, Madrid, España): http://www.ecaf.org/Congreso/Bienvenida.htm
Página de la Federación Europea de Agricultura de Conservación (ECAF): http://www.ecaf.org/Espana/Framer2.htm
Informe "Políticas y tendencias en la investigación agrícola en el
ámbito del Mediterráneo" del Ministerio de Ciencia y Tecnología: http://www.mcyt.es/sepct/ANEP/informe_agricola/agri7.htm
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