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Biodegradación y biorremediación

Anna Montràs Boet y Teresa Vicent Huguet * 4/04/02

Ecotropía (Barcelona). La biodegradación es la capacidad metabólica de los microorganismos para transformar o mineralizar contaminantes orgánicos en compuestos menos peligrosos que puedan integrarse en los ciclos biogeoquímicos naturales. Sin embargo, en la biodegradación natural de los contaminantes se debe dar una serie de factores y condiciones vitales para el crecimiento de la bacteria, como son la humedad, los nutrientes, el oxígeno, el pH o la temperatura. Asimismo en este proceso influye la composición, concentración y disponibilidad de los contaminantes, o las características físicas y químicas del lugar contaminado. En muchos casos, una o varias de estas condiciones no se encuentran presentes, de forma que la biodegradación se produce a velocidades tan bajas que impiden conseguir rendimientos de depuración satisfactorios.

Por otro lado, la biorremediación es la tecnología que tiene como objetivo acelerar la biodegradación natural de los compuestos orgánicos mediante la optimización de las condiciones limitantes del proceso. En el artículo «Biodegradation and bioremediation of hydrocarbons in extreme environments» (R. Margesin, F. Schinner: Appl Microbiol Biotechnol 2001; 56 [5/6]: 650-663) se presenta una breve revisión de trabajos de investigación sobre degradación de hidrocarburos* en suelos, tanto a escala industrial como de laboratorio, y en diferentes condiciones ambientales. Los autores describen numerosos casos de lugares contaminados por hidrocarburos en los que se ha conseguido su biodegradación en ambientes extremos como las zonas polares (bajas temperaturas), en zonas desérticas (altas temperaturas y suelos salinos) o en suelos altamente ácidos o básicos donde se realizan actividades mineras o industriales.

Entre las diferentes técnicas aplicadas de depuración de suelos podemos distinguir entre la bioaumentación, en la que se añaden al suelo microorganismos con comprobada capacidad degradadora del contaminante específico y que se han hecho proliferar externamente, y la bioestimulación, en la que se modifican las condiciones ambientales del suelo para aumentar la velocidad de degradación, haciendo proliferar in-situ los microorganismos autóctonos con capacidad degradadora. La mayoría de los trabajos describen la presencia de extremófilos* en ambientes contaminados que se adaptan a las condiciones adversas y tienen la capacidad de metabolizar un amplio rango de hidrocarburos. Los autores concluyen que la mejor efectividad de tratamiento se obtiene por bioestimulación de los microorganismos autóctonos.

Los hidrocarburos más estudiados son los hidrocarburos del petróleo y en menor grado los PAH (hidrocarburos policíclicos aromáticos) halogenados y nitrogenados. El amplio número de patentes indica un gran interés en la aplicación comercial de estos microorganismos extremófilos en tratamientos de depuración de suelos y aguas residuales, pero también señalan que todavía queda por descubrir gran parte de su potencial.

Anna Montràs Boet y Teresa Vicent Huguet son profesoras, asociada y titular, del Departamento de Ingeniería (Área de Ingeniería Química) de la Universitat Autònoma de Barcelona.


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