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Biodegradación y biorremediación
Ecotropía
(Barcelona).
La biodegradación es la capacidad metabólica de los microorganismos
para transformar o mineralizar contaminantes orgánicos en compuestos menos
peligrosos que puedan integrarse en los ciclos biogeoquímicos naturales. Sin
embargo, en la biodegradación natural de los contaminantes se debe dar una serie de
factores y condiciones vitales para el crecimiento de la bacteria, como son la
humedad, los nutrientes, el oxígeno, el pH o la temperatura. Asimismo en este proceso influye la composición, concentración y disponibilidad de los
contaminantes, o las características físicas y químicas del lugar contaminado.
En muchos casos, una o varias de estas condiciones no se encuentran presentes,
de forma que la biodegradación se produce a velocidades tan bajas que impiden
conseguir rendimientos de depuración satisfactorios. Por otro lado, la biorremediación es
la tecnología que tiene como objetivo acelerar la biodegradación natural de los
compuestos orgánicos mediante la optimización de las condiciones limitantes del
proceso. En el artículo «Biodegradation and bioremediation of hydrocarbons in extreme
environments» (R. Margesin, F. Schinner: Appl Microbiol
Biotechnol 2001; 56 [5/6]: 650-663) se presenta una
breve revisión de trabajos de investigación sobre degradación de
hidrocarburos* en suelos, tanto a escala
industrial como de laboratorio, y en diferentes condiciones ambientales. Los
autores describen numerosos casos de lugares contaminados por hidrocarburos en
los que se ha conseguido su biodegradación en ambientes extremos como las zonas
polares (bajas temperaturas), en zonas desérticas (altas temperaturas y suelos
salinos) o en suelos altamente ácidos o básicos donde se realizan actividades
mineras o industriales. Entre las diferentes técnicas aplicadas
de depuración de suelos podemos distinguir entre la bioaumentación, en
la que se añaden al suelo microorganismos con comprobada capacidad degradadora
del contaminante específico y que se han hecho proliferar externamente, y la bioestimulación,
en la que se modifican las condiciones ambientales del suelo para aumentar la
velocidad de degradación, haciendo proliferar in-situ los microorganismos
autóctonos con capacidad degradadora. La mayoría de los trabajos describen la
presencia de extremófilos* en ambientes
contaminados que se adaptan a las condiciones adversas y tienen la capacidad de
metabolizar un amplio rango de hidrocarburos. Los autores concluyen que la
mejor efectividad de tratamiento se obtiene por bioestimulación de los
microorganismos autóctonos. Los
hidrocarburos más estudiados son los hidrocarburos del petróleo y en menor
grado los PAH (hidrocarburos policíclicos aromáticos) halogenados y
nitrogenados. El amplio número de patentes indica un gran interés en la
aplicación comercial de estos microorganismos extremófilos en tratamientos de
depuración de suelos y aguas residuales, pero también señalan que todavía queda
por descubrir gran parte de su potencial. |
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