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Cómo
congelar la Tierra
Ecotropía
(Barcelona).
Uno de los
parámetros más relevantes que se introducen en los modelos climáticos es la
reflectividad planetaria o albedo. Es bien sabido que el hielo o la nieve
presentan una gran reflectividad, con lo cual, absorben tan sólo una pequeña
cantidad de la energía que reciben del Sol, sin apenas calentarse y
favoreciendo la acumulación de más hielo o nieve. Este efecto de
retroalimentación fue estudiado en los años ochenta por el investigador Joe
Virschvink, concluyendo que se podía sumir a la Tierra en un estado que llamó
«de bola de nieve», en el cual, la Tierra quedaría completamente cubierta por
un manto helado. Años antes, se había constatado que esto podía suceder si la
cubierta de los polos se extendía más allá de un tamaño crítico.
Al mismo tiempo que los
descubrimientos de Virschvink, varios geólogos descubrieron, mediante el
análisis de registros geológicos, que la Tierra estuvo como mínimo una vez en
el pasado en el estado de bola de nieve. Según ellos, esto debió suceder al
final del Proterozoico, aproximadamente hace unos 600-800 millones de años. Lo
que en ese momento no se pudo deducir fue el mecanismo que condujo a la Tierra
hasta ese estado.
En el número 428 (páginas 303-306)
de la revista Nature, Y. Donnadieu,
del Laboratorio de Ciencias del Clima y el Medio Ambiente francés, y sus
colaboradores plantean un mecanismo para explicar el paso al estado de bola de
nieve. Para ello, el equipo de Donnadieu ha desarrollado simulaciones
informáticas del cambio climático producido hace 750 millones de años durante
la separación de Rodinia, un supercontinente que agrupaba alrededor del Polo
Sur a los hoy cinco continentes. Según Donnadieu, conforme el supercontinente
se fragmentaba debido a la deriva continental, la evaporación de los pequeños
mares que se creaban aumentaba la cantidad de lluvias caídas sobre el
continente, que a su vez, alteraban la cantidad de rocas expuestas a la
atmósfera. Estas rocas expuesta al aire y la lluvia capturaban dióxido de
carbono de la atmósfera y lo transformaban, mediante reacciones químicas, en
minerales carbonatados. De este modo, se establecía una relación recíproca
entre lluvia y reducción de los gases de efecto invernadero en la atmósfera: a
más lluvia, menos gases de efecto invernadero. Por otro lado, la rotura de las
placas tectónicas producida mientras se separaba Rodinia propició una gran
actividad volcánica que catalizó el proceso anteriormente descrito, ya que la
roca caliente capturaba dióxido de carbono de manera más eficiente. De este
modo, mediante la conjunción de ambos fenómenos, los modelos informáticos
predicen una reducción de CO2 por debajo del umbral necesario para
que se produzca el efecto bola de nieve.
El conocimiento del hipotético
mecanismo según el cual se produjo una congelación completa del planeta puede
ayudar a los científicos a mejorar el conocimiento sobre el clima y la vida en
la Tierra y a predecir si se puede volver a dar este fenómeno. De todos modos,
no cabe alarmarse porque esto suceda en un futuro próximo, pues se estima que
la Tierra no volverá a formar un supercontinente en los próximos 250 millones
de años.
Más
información en la web
http://homepage.mac.com/uriarte/snowball.html
http://www.giss.nasa.gov/research/paleo/
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