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Cómo congelar la Tierra

1/04/04

Ecotropía (Barcelona). Uno de los parámetros más relevantes que se introducen en los modelos climáticos es la reflectividad planetaria o albedo. Es bien sabido que el hielo o la nieve presentan una gran reflectividad, con lo cual, absorben tan sólo una pequeña cantidad de la energía que reciben del Sol, sin apenas calentarse y favoreciendo la acumulación de más hielo o nieve. Este efecto de retroalimentación fue estudiado en los años ochenta por el investigador Joe Virschvink, concluyendo que se podía sumir a la Tierra en un estado que llamó «de bola de nieve», en el cual, la Tierra quedaría completamente cubierta por un manto helado. Años antes, se había constatado que esto podía suceder si la cubierta de los polos se extendía más allá de un tamaño crítico.

Al mismo tiempo que los descubrimientos de Virschvink, varios geólogos descubrieron, mediante el análisis de registros geológicos, que la Tierra estuvo como mínimo una vez en el pasado en el estado de bola de nieve. Según ellos, esto debió suceder al final del Proterozoico, aproximadamente hace unos 600-800 millones de años. Lo que en ese momento no se pudo deducir fue el mecanismo que condujo a la Tierra hasta ese estado.

En el número 428 (páginas 303-306) de la revista Nature, Y. Donnadieu, del Laboratorio de Ciencias del Clima y el Medio Ambiente francés, y sus colaboradores plantean un mecanismo para explicar el paso al estado de bola de nieve. Para ello, el equipo de Donnadieu ha desarrollado simulaciones informáticas del cambio climático producido hace 750 millones de años durante la separación de Rodinia, un supercontinente que agrupaba alrededor del Polo Sur a los hoy cinco continentes. Según Donnadieu, conforme el supercontinente se fragmentaba debido a la deriva continental, la evaporación de los pequeños mares que se creaban aumentaba la cantidad de lluvias caídas sobre el continente, que a su vez, alteraban la cantidad de rocas expuestas a la atmósfera. Estas rocas expuesta al aire y la lluvia capturaban dióxido de carbono de la atmósfera y lo transformaban, mediante reacciones químicas, en minerales carbonatados. De este modo, se establecía una relación recíproca entre lluvia y reducción de los gases de efecto invernadero en la atmósfera: a más lluvia, menos gases de efecto invernadero. Por otro lado, la rotura de las placas tectónicas producida mientras se separaba Rodinia propició una gran actividad volcánica que catalizó el proceso anteriormente descrito, ya que la roca caliente capturaba dióxido de carbono de manera más eficiente. De este modo, mediante la conjunción de ambos fenómenos, los modelos informáticos predicen una reducción de CO2 por debajo del umbral necesario para que se produzca el efecto bola de nieve.

El conocimiento del hipotético mecanismo según el cual se produjo una congelación completa del planeta puede ayudar a los científicos a mejorar el conocimiento sobre el clima y la vida en la Tierra y a predecir si se puede volver a dar este fenómeno. De todos modos, no cabe alarmarse porque esto suceda en un futuro próximo, pues se estima que la Tierra no volverá a formar un supercontinente en los próximos 250 millones de años.

Más información en la web
http://homepage.mac.com/uriarte/snowball.html
http://www.giss.nasa.gov/research/paleo/


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