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Impactos
del clima sobre los sistemas agroecológicos del planeta
Ecotropía
(Barcelona).
Los posibles impactos del cambio
climático en la agricultura añaden nuevos retos a afrontar en el ámbito de la
seguridad alimentaria y la disminución de la pobreza en los países en
desarrollo. Con el objetivo de prever estos cambios, así como sus efectos sobre
la agricultura, los investigadores Peter G. Jones, del Centro para la Agricultura Tropical
(CIAT) de Cali, Colombia y Phillip Thornton, del Instituto Internacional de Investigación Ganadera
(ILRI) de Nairobi, Kenia, han desarrollado una nueva tecnología para proyectar
los patrones del clima local en África y América Latina dentro de 50 años
[
Global Environmental Change 2003; 13 (1): 51-59].
Los autores utilizan un
instrumento estadístico llamado «simulador sintético del clima» y lo relacionan
con un modelo de circulación general estándar (GCM). Posteriormente, basándose
en los datos de pluviometría recolectados durante 10 años en miles de
estaciones meteorológicas de África y América del Sur, simulan la probabilidad
de lluvia en cuadrículas de 18 km2. De esta manera, consiguen
caracterizar el clima diario de estas regiones y obtener una simulación
detallada del crecimiento de las cosechas de maíz
(alimento básico en los países en desarrollo). En total, realizan 20 réplicas
para tres escenarios distintos: el de referencia (sobre la base de los datos
climáticos del 1990); el escenario del 2025 (en base el período 2010-2039) y el
tercer escenario, el del 2055 (en base al período 2040-2069).
Los
resultados predicen, de media, un declive del 10% de la producción de maíz para
el 2055, que podría, en teoría, ser compensado por la mejora de las variedades
cosechadas y de las tecnologías agrícolas. Sin embargo, lo más alarmante es la
gran variabilidad que esconden estos resultados agregados. Mientras que algunas
zonas, como las de altiplano, se ven favorecidas por el clima, ya que
disminuirían las heladas y granizadas, otras áreas,
que actualmente producen toneladas de maíz, dejarían de producirlo dentro de 50
años. Las montañas de Etiopía, por ejemplo, podrían tener cosechas de maíz
abundantes en el 2055 y, en cambio, zonas como Venezuela tendrían que trasladar
la producción de maíz del norte al sudoeste del país.
Allí donde
esté bien establecido un mercado económico, existirán fuentes alternativas de
entrada de capital que les permita comprar productos alimenticios básicos de
otras áreas. Los problemas graves se producirán en las áreas donde predomina la
agricultura de subsistencia. Con este trabajo sería posible identificar las
zonas agrícolas más vulnerables de los trópicos y subtrópicos e intentar
buscar, con tiempo, medidas políticas o estrategias de adaptación (por ejemplo,
que favorezcan el desarrollo de un mercado para los productos agrícolas y
ganaderos, que difundan variedades de cosecha más tolerantes a la sequía, etc.),
con el objetivo de minimizar al máximo los costes sociales de las consecuencias
del cambio climático.
Debe
tenerse en cuenta que la realidad es mucho más compleja que el modelo de
monoplantación de maíz caracterizado en este estudio, ya que en su mayoría, el
maíz se cosecha junto con otras variedades agrícolas. Además, a diferencia de
otros productos de primera necesidad, como las judías, el maíz se considera
tolerante a las altas temperaturas, lo que significa que para otras plantas,
las soluciones podrían ser aún más difíciles.
Más información en la red
Bases
de datos de la FAO:
http://apps.fao.org/
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