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Se consigue modificar
genéticamente la estructura de la pared celular de las células vegetales
Ecotropía
(Barcelona).
La tecnología de los alimentos es,
actualmente, una de las ramas de la biología a la que se dedican más esfuerzos
y que más avances está generando. Uno de los objetivos de esta disciplina es el
desarrollo de nuevos productos diseñados al gusto del consumidor; productos con
altas concentraciones de determinados elementos, muy energéticos, y
un largo etcétera que intenta abarcar las múltiples demandas del mercado.
Un
grupo de investigadores de la Universidad de
Purdue, encabezado por el Dr. Clint Chapple, ha publicado en el número de
febrero de la revista The Plant Cell
(vol. 16, 2), un artículo en el que se analiza el efecto sobre la digeribilidad que
tiene la presencia de determinadas sustancias en las células vegetales. En
efecto, los investigadores revelan que es posible alterar los vegetales para
conseguir que éstos sean más nutritivos y fáciles de digerir. Las sustancias
responsables de este efecto son el ácido ferúlico y el ácido sinápico, cuya
presencia determina la consistencia de la pared de las células vegetales. Desde
hace años, los biólogos han creído que estos dos ácidos contribuyen a la
producción de lignina, uno de los principales componentes de la pared celular.
Mediante
experimentos de laboratorio, Chapple y sus colaboradores encontraron un enzima
que convertía dos moléculas precursoras en los dos ácidos, que entonces eran
incorporados a la pared celular. Este fenómeno indica que los ácidos ferúlico y
sinápico son productos finales en la ruta bioquímica de construcción de la
pared celular y no de la ruta de síntesis de la lignina. De este modo, según
los autores, es posible modificar la pared celular mediante la alteración de
los genes precursores del enzima implicado en la producción de los ácidos,
sin causar daño a la planta y, por tanto, es posible crear plantas que no mantengan
íntegros los vínculos entre los ácidos y la lignina y que tengan una pared más
inestable y, en consecuencia, más fácil de digerir.
Los
investigadores llevaron a cabo un experimento para demostrar la teoría
formulada. Utilizaron para ello plantas de la especie Arabidopsis
thaliana, de la que pudieron determinar el gen responsable de la síntesis
de los ácidos ferúlico y sinápico, demostrando así el vínculo entre ambos.
Posteriormente, alteraron ese gen para modificar la estructura y composición de
la pared celular.
El
trabajo desarrollado por el equipo de Chapple puede ser de gran utilidad
para la agricultura y puede tener importantes implicaciones para el desarrollo
de un mundo más sostenible. Dado que muchos países están llegando a su techo de
producción, una de las posibles vías para mitigar los requerimientos
energéticos de la población pasa, no por aumentar más la productividad, sino
por incrementar el valor energético de los productos.
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