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El hierro puede cambiar el clima
Ecotropía
(Barcelona).
El frágil equilibrio
que determina el clima se sustenta en el balance de flujos de materia y
energía entre la Tierra, el mar y el aire. El estudio de estos flujos y su
impacto puede tener una gran importancia para predecir el rumbo y los efectos
del cambio climático. En este sentido, un equipo multidisciplinar encabezado
por el Dr. Kenneth Coale, de los
Moss
Landing Marine Laboratories (MLML), ha analizado el papel que puede jugar
el hierro en el medio marino y su capacidad para alterar el contenido de
dióxido de carbono en la atmósfera.
Estudios anteriores al de Coale sugerían que
durante las cuatro últimas glaciaciones, el contenido de fitoplancton en los
océanos del hemisferio sur era muy elevado. Además, se determinó que durante
estos períodos, dichos océanos podrían haber recibido grandes cantidades de
hierro procedentes de la expansión de los desiertos. Con estos precedentes, los
investigadores se plantearon un experimento que simulara un océano con las
mismas condiciones de concentración de hierro para determinar el efecto que
podría causar sobre las poblaciones de fitoplancton. Los resultados de
este experimento, llevado a cabo en 2002 y denominado SOFeX (Experimento de
enriquecimiento con hierro de los océanos del hemisferio sur) se han publicado
en tres artículos que aparecen en el número del 16 de abril de la revista Science.
Para simular las condiciones de alto
contenido en hierro de las aguas del océano, los investigadores arrojaron este
elemento sobre la superficie de dos áreas de 225 km2 cada una,
obteniendo unas concentraciones de hierro de alrededor de 0,05 partes por
millón. Esta concentración supone un gran incremento respecto a los niveles
habituales de hierro, por lo que se esperaba que se produjera una explosión
demográfica en el fitoplancton. El aumento del fitoplancton se observó a lo
largo de miles de kilómetros cuadrados, pudiéndose apreciar claramente en las
imágenes por satélite.
El aumento del fitoplancton, y por tanto de
la biomasa, se tradujo en un incremento de la actividad fotosintética y, a su
vez, en un aumento del dióxido de carbono captado de la atmósfera, que para
cada zona de estudio se estimó en unas 30 000 toneladas. Pero este fenómeno no
sería de especial interés si el CO2 absorbido volviera a librarse
por completo a la atmósfera. Los resultados del estudio, junto con los datos
obtenidos por los doctores Buesseler y Bishop, concluyeron que gran parte del
fitoplancton formado sedimentaba en el fondo marino, con lo que se demostraba
que la presencia de hierro en el medio marino podía hacer disminuir de manera
permanente los niveles de dióxido de carbono atmosférico y, por tanto, ayudar
al enfriamiento en las épocas glaciales.
Más información en la red:
http://www.whoi.edu/media/iron.html
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