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Baterías recargables de
magnesio: más energía con menos impacto
Ecotropía
(Barcelona).
Las vías que conducen a una mejora ambiental son, a
veces, muy indirectas. El desarrollo de vehículos propulsados mediante motores
eléctricos o los dispositivos electrónicos portátiles precisan de baterías lo
más ligeras posible y de gran autonomía. Las baterías actuales de cadmio,
níquel, litio o plomo proporcionan esta autonomía pero son pesadas y no están
exentas de riesgos ambientales. Sin duda, uno de los grandes retos con que se
enfrenta la electroquímica moderna es el desarrollo de baterías con gran
capacidad energética, recargables y que estén compuestas de materiales
fácilmente reciclables o desechables.
Así
pues, desde hace más de veinte años, los investigadores han intentado hacer
baterías a partir de otros metales, más ligeros y abundantes, entre los cuales
destaca el magnesio, el séptimo elemento más cuantioso en la corteza terrestre.
En un artículo reciente publicado en la revista
Advanced
Materials [Orit Chusid et al.: «Solid-State Rechargeable Magnesium Batteries», 2003,
15 (7-8): 627-630], unos científicos
israelitas demuestran, por primera vez, que el desarrollo de baterías
recargables de magnesio es posible y realista.
Una
batería funciona gracias al flujo de iones entre los electrodos, el ánodo y el
cátodo. Cuando los iones van del ánodo al cátodo proporcionan energía eléctrica
y cuando van del cátodo al ánodo, las baterías se recargan. Dado el gran auge
en el desarrollo de baterías
recargables de litio, se ha trabajado insistentemente en el desarrollo de
disoluciones electrolíticas formadas por dispositivos en estado sólido que
permitieran una gran flexibilidad en las dimensiones y en los dispositivos,
incrementando, a la vez, la seguridad.
Los
autores del trabajo, siguieron esta misma línea, pero cambiaron de material y
utilizaron, en vez de litio, ánodos de magnesio. Como el magnesio es un metal
demasiado frágil para ser utilizado en la fabricación de las finas láminas de
las baterías, optaron por una aleación que contiene un 3% de aluminio y un 1%
de cinc. Para el cátodo, utilizan un material formado por azufre y molibdeno
(Mo6S8) obtenido a partir de otra aleación con cobre. En
el trabajo, los autores israelitas explican cómo desarrollaron un nuevo gel
electrolítico para las baterías de magnesio, combinando polímeros y elementos
plastificadores y obteniendo un compuesto (PVdF) que presenta una conductividad
tan alta como la que se da en las baterías de litio actuales y con un
comportamiento dependiente de la temperatura también muy satisfactorio.
Así
pues, nos hallamos frente al probable nacimiento de un nuevo grupo de baterías
que, si los resultados reportados en este artículo se confirman, supondrá un
gran progreso tecnológico y una importante contribución a la conservación del
medio ambiente desde la ciencia de los materiales.
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