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La difícil tarea de predecir qué clima tendremos

19/12/02

Ecotropía (Barcelona). La segunda mitad del siglo XX se caracteriza por el gran desarrollo y progreso de los modelos de predicción meteorológica. Las primeras predicciones elaboradas por Jonh Louis von Neumann con el primer ordenador digital se nos antojan hoy pasadas y testimoniales. Desde entonces, ha habido numerosos avances gracias a la continua mejora de los métodos de cálculo y al desarrollo de un extenso sistema de medida del estado del tiempo. Los modelos meteorológicos elaboran sus predicciones numéricas y cotejan continuamente los resultados con la realidad del estado de la atmósfera. De este modo, reproducen de forma muy fidedigna la meteorología diaria en todo el mundo.

Paralelamente a los modelos meteorológicos, los grupos de investigadores desarrollaron modelos de predicción climatológica. Así, sorprendentemente, los primeros modelos prospectivos sobre el clima futuro son los denominados modelos de circulación general* (conocidos con el acrónimo inglés GCM). Estos modelos derivaron de los modelos meteorológicos, pero tienen la dificultad de no poder rectificar periódicamente sus predicciones numéricas con la realidad climatológica. Por lo tanto, para elaborar predicciones sobre el clima que imperará, por ejemplo, dentro de cien años, hacen falta otras aproximaciones.

De una de estas aproximaciones trata el artículo escrito por el activo grupo de investigación climática de la Universidad de Berna y publicado en la revista Nature [Knutti, Reto et al., 2002; 416 (6882): 719-723]. Los investigadores utilizan el método de Monte Carlo para producir proyecciones climáticas probabilísticas, usando un modelo climático acoplado atmósfera-océano de reducida complejidad, y sus resultados han sorprendido a la comunidad científica por la diferencia que presentan respecto a las predicciones publicadas en julio del 2001 en el informe del IPCC.

Los modelos climáticos de baja resolución o de baja dimensión se desarrollaron con posterioridad a los modelos complejos de circulación general. Propuestos al final de los años sesenta, han pasado por diversas vicisitudes en la comunidad científica, pero ahora se hallan en pleno auge. Precisamente, para predicciones climáticas a medio o largo plazo, los modelos de baja dimensión son los que dan una mejor fiabilidad. Entre estos, durante los últimos años se trabaja y se tiene mucha confianza en los resultados de unos modelos que construyen una colectividad de posibles estados del clima a partir del estado actual y de las incertidumbres sobre algunos parámetros del modelo, en un período de tiempo determinado.

En su artículo, Reto Knutti y sus colegas muestran la utilidad de la estrategia de utilizar modelos de baja resolución para prever las incertidumbres y las proyecciones de, al menos, las propiedades globales del clima. Los autores constatan que las proyecciones obtenidas por el IPCC se elaboran usando distintos modelos pero con una única evolución del forzamiento radiativo* para un escenario determinado. Los científicos suizos, en cambio, consideran las distintas incertidumbres sobre la sensibilidad climática*, sobre los procesos de mezcla en el océano, y sobre el forzamiento radiativo. Los resultados de su trabajo concluyen que el calentamiento del océano y de la temperatura superficial de la tierra evaluados por el IPCC para las próximas décadas están dentro del intervalo del modelo pero existe una probabilidad del 40% de subestimar el calentamiento de la atmósfera. Mientras que el IPCC no incluye ninguna información estadística en sus proyecciones, el método desarrollado en Berna sugiere que la distribución de la probabilidad del aumento de la temperatura para un determinado escenario es similar a una distribución gausiana y, al elaborar predicciones a medio plazo, para finales de este siglo, se detecta que la incertidumbre en la proyección para un escenario particular está cada vez más influenciada por la incertidumbre en la sensibilidad climática.

En resumen, de nuevo se pone de relieve que la sensibilidad climática a los cambios del contenido de gases causantes del efecto invernadero en la atmósfera y el contenido de calor que el océano puede absorber son dos factores poco cuantificados y a la vez muy importantes para el conocimiento del clima del futuro. A todo ello hay que añadir la mayor incertidumbre de cómo serán los escenarios de emisiones del futuro, que aunque no afectan en la predicción de las variaciones de las variables climáticas para dentro de dos o tres décadas –debido a la inercia del sistema climático– si son, en cambio, fuente de discrepancias entre modelos para las predicciones a cien años vista. Esto nos hace pensar en la ingente cantidad de trabajo necesaria todavía para poder conocer con precisión cómo se comportará el clima en el futuro.

Más información en la red
US Environmental Protection Agency. Cambio climático: http://www.epa.gov/globalwarming/
US Global Change Research Information Office: http://www.gcrio.org/ipcc/qa/cover.html
World Meteorological Organization: http://www.wmo.ch/indexflash.html
Campaña para el cambio climático de la World Wide Fund Organization (WWF): http://www.panda.org/climate/


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