Ecotropía (Barcelona).
Uno de los temas clave en física ambiental es saber el efecto que tiene la polución de partículas, los aerosoles, en el comportamiento de las nubes. En un ambiente polucionado ¿llueve más o menos? o ¿el efecto del aumento de la concentración de gases invernadero queda compensado por el aumento del número de nubes con una mayor reflexión de la radiación? Según lo ocurrido durante el último siglo, el aumento de los aerosoles no compensa el calentamiento global, sin embargo, algunos de los modelos parecen acercarse a esta característica. Para saber la magnitud del calentamiento global de la atmósfera es necesario conocer con precisión el papel de los aerosoles en las nubes. Los modelos climáticos actuales no lo incorporan, ya que el tamaño de la celda que usan, del orden de 200 x 200 km, no permite incorporar nubes individuales sino sólo parametrizaciones.
Los aerosoles son diminutas partículas que reflejan la radiación solar aumentando el albedo terrestre pero también forman núcleos de condensación alrededor de los cuales condensa el vapor de agua atmosférico. La pregunta es, ¿hasta cuando? Algunos aducen que este efecto puede, incluso, compensar la absorción adicional de energía producida por la cada vez mayor concentración de CO2 en la atmósfera. No obstante, no dejan de ser afirmaciones optimistas ya que los procesos que determinan la cantidad global de aerosoles y su papel en las nubes no se conocen con precisión. Los aerosoles facilitan la condensación de vapor de agua en su superficie, generándose pequeñas gotas de la nube que no sólo reflejan la radiación solar sino que, además, impiden la precipitación.
Según explican Andrew S. Ackerman y sus colegas en un artículo que ha aparecido en el último número del año 2004 de la revista Nature (A.S.Ackerman et al. «The impact of humidity above stratiform clouds on indirect aerosol climate forcing», Nature, 2004; 432:1014-1017) cuantas más partículas pequeñas hay en la atmósfera, más gotas pequeñas se forman en las nubes y llueve menos (el vapor de agua se condensa en muchas más partículas y, por lo tanto, éstas son más pequeñas). En estas condiciones la nube contendría más agua. El problema es que no se observa que las nubes que se forman en zonas polucionadas contengan más agua.
En su trabajo, los autores explican cómo han simulado nubes del tipo estratocúmulos con un modelo de dinámica de fluidos que incluye un análisis detallado de los procesos de microfísica de nubes y de transferencia radiactiva. Las simulaciones muestran que la disminución de la precipitación de la nube a causa del aumento de la concentración de gotas está determinada por una competencia entre el aumento de la humedad, a causa de la menor precipitación, y la disminución de la humedad por la circulación lateral de aire que habitualmente se produce. Sólo en zonas determinadas del globo, la entrada lateral del aire es húmedo y aumenta la cantidad de agua de la nube. Ackerman y sus colegas lo evalúan para todo el planeta y su efecto global es que la polución sobre las nubes afecta mucho menos de lo que se creía, por lo que ésta no es el único factor dominante que determina la composición de las nubes sino que interviene la humedad y, por lo tanto, la climatología de cada región.
Más información:
A.S.Ackerman et al. «The impact of humidity above stratiform clouds on indirect aerosol climate forcing», Nature, 2004; 432:1014-1017