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¿Qué
fue antes: el calentamiento de la atmósfera o el aumento de CO2 atmosférico?
Ecotropía
(Barcelona).
La respuesta al título de este artículo es compleja y ha
sido y sigue siendo una de las cuestiones que periódicamente surgen en la
comunidad científica en referencia al calentamiento global. El conocimiento
científico actual y, por otra parte, la lógica más ortodoxa, atribuye el
calentamiento de la atmósfera al aumento de la concentración de dióxido de
carbono y de otros gases causantes del efecto invernadero (GHG) que se da como
consecuencia de, entre otras causas, el consumo generalizado de los
combustibles fósiles (petróleo, gas natural, carbón, etc.). El balance del
dióxido de carbono y otros gases aún no se conoce con precisión, ya que los
cálculos y las medidas de los expertos encuentran menos gases en la atmósfera
de los que deberían hallarse. Esto indica que, probablemente, se desconocen
algunos mecanismos de fijación de dióxido de carbono en el océano o en la
vegetación. Sin embargo, ante la imposibilidad de llevar a cabo determinados
experimentos climáticos, para los cuales se necesitan estadísticas largas, una
estrategia de los investigadores sigue siendo analizar los registros climáticos
del pasado.
El análisis de la composición del aire
atrapado en burbujas de hielo ha aportado un registro preciso de las
concentraciones de los gases causantes del efecto invernadero en épocas pasadas
y ha propiciado su comparación con el registro de la temperatura obtenido
también mediante medidas indirectas de la composición isotópica del hielo. Del
análisis de los datos no siempre se infiere una clara relación entre la
temperatura y el aumento de los GHG. Hace pocas semanas, la revista
Science
publicó los resultados del trabajo de un equipo internacional
[Caillon, Nicolas et al., 2003; 299 (5613):
1728-1731] que analizó, con una nueva técnica, las burbujas de aire presentes
en una capa de hielo atrapadas hace unos 240 000 años (el período conocido bajo
la denominación de Termination III), comparando la proporción relativa
de dos formas de gas argón –cuyos cambios pueden relacionarse con la
temperatura del aire atrapado– con la concentración de dióxido de carbono.
Según estas investigaciones, se dio primero un aumento de la temperatura, el
cual fue seguido después, de un mayor aumento a causa de la concentración
creciente de dióxido de carbono. Alguna causa externa a la Tierra podría haber
sido la causante del primer aumento.
De ser estos resultados ciertos, el aumento
del dióxido de carbono en la atmósfera sería consecuencia y no causa del
aumento de la temperatura global, al menos, al iniciarse el episodio. Deberían
repetirse más trabajos de la misma índole ya que un punto clave de este tipo de
estudios es determinar, con la mayor precisión posible, la cronología de las
capas de hielo, es decir, su edad. La profundidad de los estratos geológicos y
su replicación en distintos yacimientos da a los expertos las claves para
establecer su cronología y, en este caso, la sutileza del resultado. Algo de
suma importancia para confirmar la relación cronológica entre el aumento de la
temperatura y la concentración de GHG.
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