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Arsénico en el agua de
consumo de Bangladesh
Ecotropía
(Barcelona).
Gran parte de la población mundial obtiene el
agua para el consumo doméstico directamente de las reservas subterráneas. Sólo
en Bangladesh, 130 millones de personas (un 97% de la población) utilizan unos
10 millones de pozos instalados en el territorio, fundamentalmente agrícola,
sin tratamiento previo. A mediados de los años ochenta, ya aparecieron algunos
estudios que atribuían la intoxicación de la población en el oeste de Bengala,
en la India, a las aguas contaminadas por arsénico. Dos recientes artículos
publicados en la revista Water Resources
Research examinan la crisis actual causada por el arsénico disuelto en
las aguas subterráneas, que podría llegar a cobrarse hasta 3000 vidas anuales,
además de causar distintas enfermedades.
Por un lado, Charles F.
Harvey, junto con otros investigadores, estima los efectos del arsénico sobre
la salud, combinando los datos de distribución regional de la exposición con
los modelos de dosis-respuesta [«Arsenic in groundwater in Bangladesh: a
geostatistical and epidemological framework for evaluating health effects an
potential remedies», 2003; 39 (6): 1146]. A través de métodos geoestadísticos,
construyen un mapa de concentración de arsénico que divide Bangladesh en
distintas regiones. Posteriormente, con los censos de población, estiman la
distribución de la exposición en las regiones comentadas. Finalmente, con datos
de estudios epidemiológicos anteriores, evalúan la función dosis-respuesta para
el cáncer inducido por el arsénico y otras enfermedades. Según este estudio, la
exposición actual podría causar anualmente y a largo plazo más de un millón de
casos de hiperpigmentación (melanodermia arsenical), unos 100 000 casos de
cáncer de piel y 3000 muertos a causa de cánceres internos.
Aunque la gran
variabilidad de las concentraciones de arsénico, tanto en el tiempo como en
pequeñas distancias, dificulta la determinación de la profundidad óptima de los
pozos, los autores estiman que la sustitución de un 31% de los pozos por otros
más profundos podría reducir los efectos del arsénico en un 70%. A pesar de que
el estudio es un análisis muy aproximado, el modelo utilizado está diseñado
para analizar futuros datos con más detalle.
El segundo estudio está realizado por un grupo de investigadores
norteamericanos y de Bangladesh, que miden la concentración de arsénico en el
agua de 6000 pozos situados en una área de Bangladesh de 25 km2
(A. Van Geen et al.: «Spatial
variability of arsenic in 6000 tube wells in a 25 Km2 area of
Bangladesh», 2003; 39 (5): 1140). Según dicho estudio, la proporción de pozos
que excede el estándar de 50 g As/L para el agua potable aumenta con la
profundidad, hasta llegar a un punto de inflexión en el que esta tendencia se
invierte. A una profundidad de 8-10 metros, un 25% de los pozos excede el
estándar; entre 15 y 30 metros, lo exceden el 75%, pero después el porcentaje
disminuye gradualmente hasta menos de un 10% a unos 90 metros de profundidad.
Según Van Geen y su
equipo, para minimizar la concentración de arsénico en el agua se tendrían que
perforar pozos a una profundidad de entre 30 y 120 metros.
Más información en la red
Bangladesh Rural Advance Commission
(BRAC): http://www.brac.net/
UNICEF: http://www.unicef.org/
Department for Public Health Engineering (Bangladesh):
http://www.sdnpbd.org/sia/partners_profile/dphe/dphe.htm
British
Geological Survey:
http://www.bgs.ac.uk/
WHO. Guidelines for Drinking-Water Quality:
http://www.who.int/pcs/newsletter/ipcs-04.pdf
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