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Centre d'Estudis Ambiental (UAB)

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La ecoeficiencia como instrumento de gestión sostenible

4/12/03

Ecotropía (Barcelona). El concepto de desarrollo sostenible debe plantearse a partir de tres aspectos fundamentales: ecológicos, sociales y económicos. Cada uno de estos pilares deben ser tratados para alcanzar un verdadero desarrollo sostenible. En este sentido, el estudio de los temas que deben conducir a un mundo más sostenible pasa por el análisis de cada pilar en particular y de su interrelación. En el ámbito ecológico, es crucial un análisis de riesgo e impacto ambiental para determinar el resultado de las acciones emprendidas en el medio natural, así como el avance en temas energéticos, de residuos o de materiales. En el aspecto social, el desarrollo de políticas sostenibles implica la producción normativa en materia ambiental, así como la divulgación y sensibilización de los nuevos retos ambientales. De la misma forma, en el aspecto económico, se hace necesaria una disciplina que analice las relaciones que se establecen entre las necesidades económicas y las ambientales.

En el artículo «Eco-efficiency reporting exemplified by case studies» (Clean Technologies and Environmental Policy 2003, Springer, doi: 10.1007/s10098-003-205-z) se nos presenta el concepto de la ecoeficiencia como un instrumento de conjugación de las necesidades ambientales y económicas. La ecoeficiencia nace como consecuencia de esta necesidad, y se define (según el Consejo Económico Mundial para el Desarrollo Sostenible) como un instrumento que permita conjugar la mejor prestación de servicios a precios competitivos, que satisfagan las necesidades humanas y den calidad de vida, con una progresiva reducción de los impactos que alcancen, como mínimo, la capacidad de carga estimada de la Tierra. En el presente artículo se analizan los diferentes indicadores que miden de manera individual los diferentes aspectos que componen la ecoeficiencia, así como la metodología que se debe seguir para determinar los impactos económicos de una medida ambiental y viceversa. Así, el rendimiento ambiental y económico que se obtiene se determina a partir de la elaboración de indicadores basados en aspectos económicos y ambientales; un ejemplo de este último caso serían los indicadores de rendimiento ambiental (EPI).

Magerhorm, autor del artículo, analiza diferentes indicadores y su aplicación en los procesos y los productos. Los EPI deben incluir tanto los beneficios económicos resultantes de una actividad como la cuantía de los daños ambientales que supone dicho proceso. De este modo, un indicador que nos midiera la ecoeficiencia en la emisión de gases de efecto invernadero podría ser el cociente entre los beneficios que supone una actividad y sus emisiones de CO2. Un EPI análogo para el caso de los residuos se podría construir como:

beneficio (económico) / residuos

La aplicación de la ecoeficiencia puede realizarse directamente sobre el ciclo de los productos, considerándolo en su totalidad. Así pues, para determinar la ecoeficiencia de un producto debe ser considerado el ciclo de vida de éste en su conjunto. Aquí, la medida del impacto ambiental puede realizarse de manera sencilla a través de un único EPI o de forma más detallada agregando diferentes tipos de indicadores según categorías de impacto debidamente calculadas. En el primer caso, sólo cabría considerar un único aspecto ambiental, mientras que un estudio a fondo debería incluir diferentes EPI que tuvieran en cuenta los diferentes problemas ambientales que pueden suponer tanto la elaboración como el uso y el desecho del producto.

De este modo, la ecoeficiencia se plantea de cara al futuro como un eficaz instrumento de gestión hacia la sostenibilidad.

Más información en la red:
http://www.eco-efficiency.net/
http://www.eco-efficiency-conf.org/


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