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¿Cambios en la viticultura europea?
Ecotropía
(Barcelona).
Los impactos directos que se vislumbran
en cualquier escenario de cambio climático en el área mediterránea comportan el
aumento de la temperatura en la superficie terrestre y cambios en el régimen de
precipitaciones.
Aunque estamos todavía lejos de comprender completamente el
fenómeno y, por lo tanto, las predicciones que se elaboran adolecen de gran
incertidumbre, especialmente en lo referido a la escala espacial, son
interesantes los estudios que se realizan para poder predecir impactos
concretos sobre algunas actividades económicas. En un artículo recientemente
publicado, Hans R. Schultz (ACE, Revista de Enología) analiza como el cambio climático afectará a la viticultura europea.
Es éste un estudio importante, dada la creciente magnitud de esta actividad en
Europa, especialmente en los países del área mediterránea.
Las predicciones anuncian un continuo y constante aumento de
la temperatura en el hemisferio norte. Este aumento de las temperaturas
producirá el desplazamiento hacia el norte de las superficies susceptibles de
ser explotadas con el cultivo de la viña a razón de 10 a 30 kilómetros por
década. Este desplazamiento estará acompañado sin duda, de cambios en la
distribución de las zonas de las distintas especies de uva cultivables. De
hecho, recientemente se ha medido mediante satélites el índice diferencial de
la vegetación en Europa, que muestra como el crecimiento vegetal aumenta,
especialmente cuanto más al norte nos desplazamos.
Los cambios en la precipitación, sin embargo, no tienen un
sentido tan claro. La reducción de precipitación en los períodos estivales
junto con una temperatura más alta conducen a prever unas tasas de evaporación
mayores (se aventuran cifras de un aumento situado entre el 20% y el 30%), lo
cual reduciría sustancialmente la humedad del suelo. El impacto de este
fenómeno en la viticultura sería importante, dada la escasez secular de agua en
el área mediterránea.
Por otra parte, la fertilización debida al carbono adicional
presente en la atmósfera (actualmente un 30% superior al de hace 150 años)
ayudará, aparentemente, al desarrollo de las viñas. Sin embargo, experimentos
realizados en atmósferas controladas ricas en carbono muestran que, si bien la
fotosíntesis en las plantas aumenta, los cambios propiciados por la reducción
de humedad y el incremento de temperatura pueden conducir a que muchas especies
crezcan con más hojas pero que, en cambio, no aumenten la productividad.
Finalmente, también se ha incluido el efecto del incremento
de los niveles de radiación ultravioleta que al parecer, provocan efectos
negativos en cuanto a la producción, aunque positivos en cuanto a su calidad.
No hay que olvidar que, de confirmarse estas predicciones,
pueden elaborarse estrategias de adaptación a las nuevas condiciones que
minimicen o incluso aprovechen los cambios. De nuevo, la tecnología puede
mostrar sus dos caras: por un lado, es la causa del problema, pero por otro,
nos proporciona elementos para esquivarlo.
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