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La producción limpia analizada
Ecotropía
(Barcelona).
Un panel constituido por un par de decenas de expertos americanos ha analizado las estrategias de más de cincuenta compañías industriales de Japón, Europa y Estados Unidos, especialmente por lo que se refiere a los productos y las tecnologías de los sectores del automóvil y de la electrónica con un énfasis en el procesado de metales y de polímeros. El grupo ha publicado un resumen de sus conclusiones en la revista Journal of Cleaner production (Timothy Gutowski et al.: «Environmentally benign manufacturing: Observations from Japan, Europe and the United States», Journal of Cleaner Production 2005; 13, 1-17).
Hasta ahora las consideraciones ambientales sólo se habían tenido en cuenta en relación con la competitividad de los mercados, desde el punto de vista teórico. Sin embargo, en los últimos años, a medida que el mercado globalizado se va imponiendo en todo el mundo, la producción ambientalmente aceptable (Environmentally Benign Manufacturing (EBM)) está emergiendo como un factor significativo en la política de las empresas. Las cuestiones que ha estudiado el panel son las razones proactivas que impulsan a las compañías a introducir las consideraciones ambientales en sus procesos productivos y, en el caso que lo hagan, qué tipo de estrategias ambientales están utilizando.
El estudio publicado recientemente pretendía conocer las prácticas de EBM que se practican en algunas de las empresas líder de los sectores analizados, promover la cooperación internacional e identificar las líneas de investigación futuras en este ámbito. La comisión visitó las compañías, agencias y laboratorios gubernamentales y universidades del país de origen de las mismas. En las entrevistas con el personal de la empresa normalmente estaban presentes personas que representaban los departamentos de medio ambiente, de producción, de investigación y desarrollo y, en algunos casos, de relaciones públicas e imagen corporativa. Pocas de las compañías entrevistadas se sorprendían por el interés de los entrevistadores en las cuestiones ambientales ya que ellas mismas consideraban la posición ambiental de la compañía un elemento estratégico de su actividad. Algunas, sin embargo, mantenían una postura casi ingenua o poco sincera respecto al tratamiento de las cuestiones ambientales justificando sus inversiones con un período de amortización de 65 años. La mayoría de organizaciones, sin embargo, perseguía conseguir un balance entre los objetivos ambientales y los propios de su actividad productiva, por lo que las inversiones en cuestiones ambientales se trataban como cualquier otra inversión del sistema productivo.
La conclusión clave de la comisión ha sido constatar la tendencia en todas las organizaciones de una preocupación fuerte y sincera por las cuestiones ambientales que inciden en su sector de negocio. Muchas de las empresas presentan informes anuales sobre auditorías ambientales o sobre la repercusión ambiental de la actividad de la empresa. La comisión de expertos concluye que la mayor parte de empresas están motivadas por las cuestiones ambientales y todas ellas entienden que un plan industrial a largo plazo necesariamente debe afrontar las relaciones con el medio ambiente que la actividad de la compañía produce.
Las razones concretas que las distintas compañías aducen para su postura, en cambio, son diversas y se mueven desde la voluntad de cumplir escrupulosamente con la legislación hasta considerar que una actitud proactiva en favor de acomodar la actividad productiva a un impacto lo más pequeño posible sobre el medio será, en el futuro, una ventaja competitiva en el mercado globalizado.
El artículo acaba con una serie de consideraciones, la más destacable de las cuales es la fragilidad de esta tendencia. En alguna de las compañías analizadas, el tiempo transcurrido desde la visita del panel de expertos hasta la publicación de las conclusiones, se ha observado una reducción del departamento de medio ambiente. La razón puede haber sido que el marco político haya podido derivar hacia la priorización de otras acciones que releguen los temas ambientales a un segundo término y que, por lo tanto, la actividad reguladora de las administraciones se relaje, o bien que la presión social de los consumidores deje de ser tan intensa en los temas ambientales. Como siempre, el vaso está medio lleno y medio vacío, sin embargo, estudios análogos realizados hace unos años no mostraban una toma de posición de las empresas como la que se explica en el estudio. Ello nos hace ser moderadamente optimistas en un futuro próximo.
Para saber más:
http://www.wtec.org/
http://itri.loyola.edu/ebm/
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