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Hacia una gestión integrada de los residuos incinerados

17/07/03

Ecotropía (Barcelona). La finalidad de la gestión integrada de los residuos municipales es intervenir en la gestión de los desechos, desde su generación hasta su ubicación y disposición final, pasando por los distintos procesos de recolección, tratamiento o reutilización, de la forma más sostenible posible, ambiental y económicamente. Desde este marco teórico, un grupo de investigadores europeos liderados por T. Sabbas, en un artículo publicado en la revista Waste Manegement, revisan los posibles impactos de los restos de residuos después de someterlos a un tratamiento térmico, así como las variables que afectan a los cambios fisicoquímicos de estos residuos durante su gestión, con el objetivo de prevenir cualquier efecto sobre la salud humana o el medio ambiente [2003; 23(1): 61-88].

La incineración es el tratamiento térmico más común para los residuos sólidos urbanos. En el proceso se generan restos sólidos, líquidos y gaseosos, que, al haberse generado debido a las altas temperaturas, son termodinámicamente inestables en condiciones ambientales. Cuando se depositan dichos residuos sufren modificaciones microestructurales. Desde el punto de vista macroscópico, también se dan varios procesos, la combinación de los cuales deriva en la producción de lixiviados, de emisiones gaseosas y de polvo o en un aumento de la temperatura a causa de las reacciones exotérmicas.

Estos efectos constituyen el principal impacto sobre la gestión de los residuos incinerados. No obstante, existen numerosas opciones de mitigación que se clasifican según el punto en el que se aplican en el ciclo de vida de los residuos. Por un lado, se pueden alterar las propiedades ambientales de los residuos de las incineradoras antes o durante el proceso de combustión. Las principales estrategias son los procesos de separación química o física, los procesos de solidificación o estabilización y el tratamiento térmico.

Las primeras se basan en estrategias tan simples como la separación por tamaño. Esta opción permite separar la parte más fina y con más tendencia a concentrar los contaminantes del material y, además, genera un residuo homogéneo de más fácil reutilización. Otros procesos son la separación electromecánica o el lavado con agua de los constituyentes más solubles.

Los procesos de solidificación y/o estabilización se aplican con el objetivo de producir unos residuos con propiedades fisicoquímicas y mecánicas que no favorezcan la producción de lixiviado.

Por último, entre los tratamientos térmicos existe la vitrificación, en la que se mezclan los residuos con materiales precursores del cristal, se someten a temperaturas de 1000-1500 ºC, se funden y, en un tercer proceso, se calientan de nuevo (hasta unos 900º C) para que se unan las partículas y se reconfiguren las fases químicas de los residuos.

Un segundo paquete de estrategias de mitigación se basa en las medidas que se aplican durante las operaciones de vertido y acumulación en el vertedero. Normalmente, el vertedero recibe desechos durante 5 a 30 años, según su capacidad. En este grupo, se incluyen las estrategias de diseño y las estrategias de operación. Las dificultades más importantes en relación con el impacto potencial del medio son el tamaño, la altura, los sistemas de disposición y la situación del vertedero (características geológicas, hidrológicas y geotécnicas).

En cuanto a las operaciones se refiere, debe considerarse el control y la compactación de los desechos, la cobertura del vertedero, la recolección del lixiviado y su tratamiento, la infiltración y la recuperación de gas, etc.

En principio, durante la fase activa debería realizarse también una actuación para reducir al máximo las emisiones de la instalación a largo plazo. Para conseguir una liberación controlada de los contaminantes, sin necesidad de realizar controles posteriores, se requiere una comprensión profunda de la evolución de los desechos, del escenario ambiental, de los diversos procesos involucrados, así como de la implementación de este conocimiento para los procesos de tratamiento, diseño del vertedero y operaciones activas en el mismo.

A pesar del largo estudio sobre muchos de los factores y procesos involucrados en la gestión de residuos, todavía se requiere un más amplio conocimiento sobre las interacciones en condiciones naturales.

Más información en la red
Directiva europea de residuos y vertederos: http://europa.eu.int/scadplus/leg/en/lvb/l21208.htm


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