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Hacia
una gestión integrada de los residuos incinerados
Ecotropía
(Barcelona).
La finalidad de la gestión integrada de los
residuos municipales es intervenir en la gestión de los desechos, desde su
generación hasta su ubicación y disposición final, pasando por los distintos
procesos de recolección, tratamiento o reutilización, de la forma más
sostenible posible, ambiental y económicamente. Desde este marco teórico, un
grupo de investigadores europeos liderados por T. Sabbas, en un artículo
publicado en la revista
Waste Manegement,
revisan los posibles impactos de los restos de residuos después de someterlos a
un tratamiento térmico, así como las variables que afectan a los cambios
fisicoquímicos de estos residuos durante su gestión, con el objetivo de
prevenir cualquier efecto sobre la salud humana o el medio ambiente
[2003; 23(1): 61-88].
La incineración es el
tratamiento térmico más común para los residuos sólidos urbanos. En el proceso
se generan restos sólidos, líquidos y gaseosos, que, al haberse generado debido
a las altas temperaturas, son termodinámicamente inestables en condiciones
ambientales. Cuando se depositan dichos residuos sufren modificaciones microestructurales.
Desde el punto de vista macroscópico, también se dan varios procesos, la combinación de los
cuales deriva en la producción de lixiviados, de emisiones gaseosas y de polvo
o en un aumento de la temperatura a causa de las reacciones exotérmicas.
Estos efectos constituyen
el principal impacto sobre la gestión de los residuos incinerados. No obstante,
existen numerosas opciones de mitigación que se clasifican según el punto en el
que se aplican en el ciclo de vida de los residuos. Por un lado, se pueden
alterar las propiedades ambientales de los residuos de las incineradoras antes
o durante el proceso de combustión. Las principales estrategias son los
procesos de separación química o física, los procesos de solidificación o
estabilización y el tratamiento térmico.
Las primeras se basan en estrategias tan simples como la separación por tamaño. Esta opción permite
separar la parte más fina y con más tendencia a concentrar los contaminantes
del material y, además, genera un residuo homogéneo de más fácil reutilización.
Otros procesos son la separación electromecánica o el lavado con agua de los
constituyentes más solubles.
Los procesos de
solidificación y/o estabilización se aplican con el objetivo de producir unos
residuos con propiedades fisicoquímicas y mecánicas que no favorezcan la
producción de lixiviado.
Por último, entre los
tratamientos térmicos existe la vitrificación, en la que se mezclan los
residuos con materiales precursores del cristal, se someten a temperaturas de
1000-1500 ºC, se funden y, en un tercer proceso, se calientan de nuevo (hasta
unos 900º C) para que se unan las partículas y se reconfiguren las fases
químicas de los residuos.
Un segundo paquete de
estrategias de mitigación se basa en las medidas que se aplican durante las
operaciones de vertido y acumulación en el vertedero. Normalmente, el
vertedero recibe desechos durante 5 a 30 años, según su capacidad. En este
grupo, se incluyen las estrategias de diseño y las estrategias de operación.
Las dificultades más importantes en relación con el impacto potencial del medio son
el tamaño, la altura, los sistemas de disposición y la situación del vertedero
(características geológicas, hidrológicas y geotécnicas).
En cuanto a
las operaciones se refiere, debe considerarse el control y la compactación de los desechos,
la cobertura del vertedero, la recolección del lixiviado y su tratamiento, la
infiltración y la recuperación de gas, etc.
En principio, durante la
fase activa debería realizarse también una actuación para reducir al máximo las
emisiones de la instalación a largo plazo. Para conseguir una liberación
controlada de los contaminantes, sin necesidad de realizar controles
posteriores, se requiere una comprensión profunda de la evolución de los
desechos, del escenario ambiental, de los diversos procesos involucrados, así
como de la implementación de este conocimiento para los procesos de
tratamiento, diseño del vertedero y operaciones activas en el mismo.
A pesar del largo estudio sobre
muchos de los factores y procesos involucrados en la gestión de residuos, todavía
se requiere un más amplio conocimiento sobre las interacciones en condiciones
naturales.
Más información en la red
Directiva europea de
residuos y vertederos:
http://europa.eu.int/scadplus/leg/en/lvb/l21208.htm
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