Rubes Editorial
Centre d'Estudis Ambiental (UAB)

Portada | Temas | Archivo | Glosario | Buscar | Navegador | Medios | Suscripción | Créditos |

Noticias Archivo  

Soluciones naturales para la humanidad

18/12/03

Ecotropía (Barcelona). Desde la revolución industrial, el planeta ha sufrido un incesante desarrollo productivo y, por tanto, un creciente aumento de la contaminación del aire, el agua y el suelo. En estas adversas condiciones, ha sido la propia naturaleza la que nos ha brindado los mecanismos mediante los cuales podemos determinar el estado de deterioro de los ecosistemas y, por otro lado, nos ha dado soluciones para muchos de los problemas que provoca este crecimiento incontrolado. En el artículo «Bio-diversity: an effective safety net against environmental pollution» [ Environmental Pollution 2003; 126: 287-291], M.S. Swaminathan, de la Fundación Swaminathan de Investigación, realiza un análisis del uso que se puede hacer de los recursos que proporciona el medio natural para intentar corregir o minimizar los daños que el ser humano provoca sobre éste.

En primer lugar, para determinar el estado de degradación del medio es necesario controlar el nivel de agresiones que recibe, así como proceder a una recogida de datos referentes al tipo de contaminación que sufre para su posterior estudio y análisis. Este proceso se conoce con el nombre de monitorización.

Históricamente, los sistemas de monitorización de la contaminación han sido físicos o químicos. Pero debido a su elevado coste y a la dificultad de crear una red de estaciones de medida suficientemente amplia, cada vez se emplean con mayor frecuencia los indicadores biológicos o bioindicadores. Este término implica el uso de los propios organismos para indicar el nivel de daños que sufre el ecosistema debido a un determinado tipo de contaminación, y supone manejar un equipamiento mínimo. Existen en la actualidad multitud de bioindicadores. Algunos, como los líquenes, son muy sensibles a fenómenos ambientales como la lluvia ácida, la presencia de hidrocarburos o de aceites, produciéndose una drástica disminución del número de individuos en las regiones contaminadas; en algunas especies de pino es posible detectar visualmente los daños producidos por el ozono troposférico sobre las sículas; la contaminación atmosférica puede, también, dejar huella sobre las poblaciones de determinados hongos.

En cada caso, pues, debe analizarse un tipo de bioindicador determinado, atendiendo al tipo de problema ambiental que se presenta, su extensión geográfica y temporal. Una buena planificación permitirá hacer de la biomonitorización un efectivo instrumento de análisis del ecosistema que motivará las estrategias de gestión y conservación a aplicar.

En la misma línea, pueden usarse los propios organismos que forman un ecosistema (u otros organismos introducidos) para disminuir los niveles de contaminación. El uso de organismos naturales para degradar o eliminar los compuestos nocivos para la comunidad se conoce con el nombre de biorremediación, y es una práctica bastante extendida de gran eficacia, debido a que se consigue eliminar el agente contaminante sin comprometer la integridad del ecosistema. En este sentido, existe gran diversidad de organismos capaces de llevar a cavo el saneamiento de lugares contaminados. Se emplean, por ejemplo, microorganismos para eliminar los restos de los vertidos de hidrocarburos en los accidentes de buques petrolíferos o el alga Anabaena torulosa para reducir los daños que produce el exceso de salinidad en algunos cultivos.

De esta forma, Swaminathan plantea el uso de los propios recursos naturales para determinar y hacer frente a la contaminación que azota a los ecosistemas.


Portada | Temas | Archivo | Glosario | Buscar | Navegador | Medios | Suscripción | Créditos |

(C) ECOTROPÍA es una publicación de RUBES EDITORIAL y del CEA (UAB)