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La fitoextracción y la fitoestabilización en
la recuperación de suelos
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Ecotropía
(Barcelona).
Los residuos de las minas
depositados en la superficie son a menudo inestables y pueden provocar flujos
de contaminación. Los suelos de minas con metales, por ejemplo, a causa de sus
propiedades físico-químicas, suelen tener una falta de materia orgánica y
nutrientes que inhibe los procesos de formación de suelo y de crecimiento de
las plantas. En el caso de los metales pesados (principalmente Cu, Pb, Ni y Zn)
la diversidad y actividad de los microorganismos edáficos también se ve
drásticamente afectada.
En el artículo
«Ecological restoration of mine degraded soils, with emphasis on metal
contaminated soils», M. H. Wong, realiza una interesante revisión de las
dificultades y posibilidades de restaurar los suelos de minas contaminados por
metales, destacando algunas técnicas de la fitoremediación* como procesos clave [Chemosphere
2003; 50 (6): 775- 778].
Básicamente, existen
dos tipos de fitoremediación aplicables a los suelos contaminados por metales
pesados: la fitoestabilización y la fitoextracción. La fitoestabilización se
utiliza en los suelos donde la gran cantidad de contaminantes imposibilita la
fitoextracción, y se basa en el uso de plantas tolerantes a los metales para
inmovilizarlos a través de su absorción y acumulación en las raíces o
precipitación en la rizosfera*, reduciendo así su
movilidad y su biodisponibilidad para otras plantas o microorganismos.
Por otra parte, la fitoextracción*, también conocida como fitoacumulación, consiste en
la absorción y translocación de los metales desde las raíces hasta las partes
aéreas de las plantas, que posteriormente se cortarán y serán incineradas o
bien acumuladas con el objetivo de reciclar los metales. Las plantas adecuadas
para llevar a cabo acciones de este tipo deben cumplir algunas características
como la tolerancia al metal que se desea eliminar (plantas hiperacumuladoras),
que la acumulación se produzca fundamentalmente en la parte aérea de la planta,
y que presenten un rápido crecimiento, así como una alta producción de biomasa
en la parte aérea. Una de las líneas de investigación actuales es la
transferencia y mejora de los genes de estas plantas hiperacumuladoras.
En definitiva, de los diversos ejemplos
del artículo se desprende que cada
situación requiere diferentes especies de plantas y que para conseguir una
vegetación auto-sostenible en zonas contaminadas por metales es esencial
escoger plantas tolerantes a metales específicos, a la sequía y a la falta de
nutrientes. Los autores destacan que añadir enmiendas de suelos es esencial
para facilitar el establecimiento y colonización de estas plantas pioneras, y
que la plantación de diferentes especies de hierba junto con la rotación con
legumbres y especies nativas ayuda a restablecer la fertilidad del suelo y a
acelerar la sucesión ecológica.
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