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Descubierta una nueva forma de contaminación por carbono

22/04/04

Ecotropía (Barcelona). Conforme ha avanzado el desarrollo de la humanidad, se han ido detectando nuevas formas de contaminación por las cuales el ser humano altera el estado del medio ambiente. A la contaminación por productos químicos se añaden contaminantes de tipo radiactivo, de tipo biológico y cada vez tienen más importancia la contaminación sonora y electromagnética. En definitiva, parece que el desarrollo de la sociedad se encuentra íntimamente ligado a la diversificación de las vías de contaminación ambiental. En el caso de los contaminantes químicos, y en parte debido a la elevada actividad que algunos de ellos presentan, el número de nuevas sustancias que se emiten y contaminan la atmósfera aumenta cada año. En este sentido, un equipo internacional de científicos dirigido por el Dr. Mihály Pósfai, del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Veszprém, ha investigado una nueva forma de contaminación producida por el carbono. Los resultados de su investigación se publicaron el mes de marzo en el capítulo dedicado a la atmósfera de la revista Journal of Geophysical Research, publicada por la Unión Americana de Geofísica (AGU).

Los investigadores han descubierto unas partículas formadas por carbono, hasta ahora desconocidas, a las que han denominado «bolas de alquitrán». Estas bolas han sido detectadas por el equipo en diferentes emplazamientos en los cielos de Hungría, en los mares de India, y en el África meridional. Este tipo de contaminación parece originarse por la quema de madera y restos silvícolas de los bosques y puede darse en una gran variedad de escenarios afectados por estas actividades. Según los autores, las bolas de alquitrán se formarían probablemente en el interior de las plumas de contaminantes, horas después de haber sido emitidos los gases a la atmósfera.

El descubrimiento tuvo lugar al analizar los contaminantes en el microscopio electrónico y detectar que no se trataba de hollín −a simple vista se confunden−. El hollín está formado por esferas con capas de grafito superpuestas, igual que en una cebolla, y se aglutinan formando cadenas o racimos. Por el contrario, las bolas de alquitrán están separadas las unas de las otras y no presentan ninguna estructura interna. Precisamente, esta característica es de gran importancia ambiental, dado que la estructura interna determina, en gran medida, las características ópticas del material y, por tanto, el color y la absorción de luz. Esta absorción debe tenerse en cuenta en los estudios que se realizan sobre la evolución del clima, ya que no se comporta igual que las otras formas de contaminación por carbono. Dada la naturaleza de este tipo de contaminante, es pertinente estudiar el posible efecto que pueda tener sobre la calidad del aire.

Más información en la red:
http://www.agu.org/pubs/crossref/2004/2003JD004169.shtml


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