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Metales pesados y
tamaño de los peces
Ecotropía
(Barcelona).
Algunos metales pesados como el cobre, el zinc o el hierro (Cu, Zn y Fe) son
elementos esenciales para el metabolismo de los peces y que éstos extraen del
agua, del alimento o de los sedimentos. A través de las mismas vías de entrada
se absorben otros metales que no tienen ningún rol biológico como el mercurio,
el cadmio o el plomo (Hg, Cd o Pb). Numerosos estudios muestran que la
acumulación de metales en los peces puede afectar el desarrollo de los
organismos, sobre todo en las primeras etapas del crecimiento. Además, su
acumulación en los niveles superiores de la cadena trófica puede ser un peligro
para la salud humana.
La
acumulación de estos metales en un tejido animal depende básicamente de la
concentración en el agua y del tiempo de exposición, pero hay otros factores
ambientales (salinidad, pH, temperatura, etc.) y biológicos (género, tamaño del
animal, etc.) que también influyen. Dentro de estos últimos factores, el tamaño de los
organismos parece jugar un papel esencial en la concentración de metales en los
tejidos. No obstante, aunque existe una clara evidencia en el caso del Hg para
diferentes grupos de animales (crustáceos, mamíferos marinos, aves marinas),
estas relaciones no se han detectado con otros metales y, en general, la
información que se tiene de ellas es escasa.
En este
contexto, investigadores de la Universidad de
Cukurova, Turquía, intentan averiguar la naturaleza de estas relaciones
analizando la concentración de
algunos metales pesados (Cd, Cr, Cu, Fe, Pb, Zn) en tres tejidos diferentes
(músculos, branquias e hígado) de 6 especies de peces del noreste del mar
Mediterráneo en relación a su tamaño (largada y anchura) [Mustafa Canli y
Gülüzar Atli, Environmental
Pollution
2003; 121 (1): 129- 136].
Se
observa que los resultados obtenidos sobre las concentraciones varían mucho
según el tipo de tejido y especie, lo que responde a las diferentes necesidades
ecológicas y actividades metabólicas de cada tipo de pez. Cabe decir, que las
distintas actividades metabólicas
también explican las divergencias entre géneros (normalmente, las hembras
acumulan más metales que los machos). Las diferencias entre tejidos se
relacionan con la capacidad de cada uno de inducir la síntesis de proteínas
que fijen los
metales. Las mayores concentraciones se encuentran en el hígado, donde hay una
gran cantidad de estas proteínas, y en las branquias, donde la absorción de
metales influye mucho sobre los niveles totales acumulados.
La
comparación entre concentración y tamaño muestra relaciones negativas en la
mayoría de casos y únicamente en las branquias de una de las 6 especies se
observa una relación positiva para los metales Zn y Pb.
La
actividad metabólica juega un papel crucial en el control de la acumulación de
metales en los tejidos de animales marinos. Normalmente, los individuos jóvenes
tienen una actividad mayor que los viejos, lo que les lleva a acumular más
sustancias. Según los autores, esta diferencia de actividad podría ser una
explicación a las relaciones negativas encontradas y se podría afirmar que las
especies analizadas son capaces de diluir las concentraciones de metales
pesados del Mediterráneo en sus tejidos gracias al crecimiento de su cuerpo y a
la menor actividad de los individuos más viejos.
Sin
embargo, si la concentración en el agua superara de mucho la capacidad de
diluirlos, habrá más acumulación en los tejidos, lo que acabará redundando en
resultados positivos en la relación concentración-tamaño.
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