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El
hombre, víctima y verdugo
Ecotropía
(Barcelona).
La acelerada pérdida de biodiversidad en los espacios naturales es un
fenómeno cada vez más evidente y preocupante. Existen dos mecanismos fundamentales
que conducen a una disminución de la biodiversidad: la disminución del tamaño
de las áreas naturales y un cambio en las condiciones de los ecosistemas.
Algunos de los fenómenos que afectan en mayor medida a las condiciones de los
ecosistemas son la polución, la fragmentación de hábitat o la introducción de
nuevas especies. Por otro lado, la extensión de las áreas agrícolas, la
deforestación y la urbanización provocan un retroceso de los espacios
naturales. En ambos procesos la intervención del hombre es incuestionable.
Se puede deducir, entonces, que uno de los
factores que más influencia tiene en la variación de la biodiversidad es el
ritmo de crecimiento y la densidad de población en un territorio. En el
artículo «Forecasting global biodiversity threats associated with human
population growth» publicado en Biological
Conservation (2003, 115: 161-164), McKee y sus colaboradores analizan
la importancia del crecimiento de las poblaciones humanas con respecto al
efecto que producen sobre la biodiversidad de mamíferos y aves. El crecimiento
y la expansión de las poblaciones humanas ha provocado el desplazamiento y la
extinción de otras especies; un proceso que se inició en el Plioceno y se
aceleró en el Holoceno. Así que, este fenómeno no es ni nuevo ni desconocido.
Pero McKee y sus investigadores pretenden ir más allá y cuantificar la relación
crecimiento-biodiversidad para establecer los futuros patrones de esta variable
ecológica.
Estudios recientes han mostrado una clara
relación entre la disminución de la biodiversidad y el tamaño de la población
humana, convirtiéndose ésta última en una variable utilizada con éxito por
investigadores norteamericanos y británicos para determinar la evolución de la
biodiversidad. También a escala global, se han hallado evidencias de que la
densidad de la población humana es la variable antropogénica que mejor describe
la disminución de especies de aves por nación. El estudio de McKee se ha centrado
en las poblaciones de mamíferos y aves presentes en 230 países (aunque
finalmente sólo fueron utilizados los datos de 114). Al igual que en otros
estudios, no se halló una relación entre la tasa de crecimiento de la población
humana y la de decrecimiento de la biodiversidad, pero sí se encontró una
fuerte correlación entre la densidad de población y el número de especies
amenazadas por unidad de área, siendo esta correlación aún mayor para los
mamíferos y las aves.
Con estos datos se elaboró un modelo para
predecir la evolución de las poblaciones de mamíferos y aves en cada país para
los años 2020 y 2050. Este modelo prevé un aumento significativo de las
amenazas sobre la biodiversidad para aquellas naciones con poblaciones
crecientes, y modestos descensos en las poblaciones humanas que decrecen. En
términos globales, se espera un incremento medio de las especies de mamíferos y
aves amenazadas en los próximos 20 años de 1,6 puntos (7%), y de 3 puntos
(14,3%) en los próximos 50; aunque en países como Congo el aumento puede llegar
hasta el 38%.
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