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Las plantas llevan reloj

4/03/04

Ecotropía (Barcelona). Durante los próximos meses el paisaje experimentará los cambios propios de la primavera: la floración de multitud de especies vegetales y el enverdecimiento de los campos dan a esta estación un especial colorido y belleza que nos indica que el invierno nos abandona. Pero, ¿cuáles son los mecanismos que permiten a las plantas conocer el momento exacto en el que deben abandonar su letargo invernal y renacer? Hace unos 80 años, se observó que las plantas de tabaco eran capaces de distinguir entre el verano y el invierno atendiendo a la duración del día y de la noche. Es lo que se conoce como fotoperíodo.

Pero esta característica no es exclusiva del tabaco ni de las plantas en general. Muchos animales también emplean este mecanismo biológico para distinguir las diferentes estaciones del año. Esta controvertida hipótesis fue introducida por el investigador Erwin Bünning, que planteó que el fotoperíodo es reconocido por las plantas mediante un reloj interno que tarda 24 horas en completar un ciclo. Un ritmo dependiente de la insolación generado por este reloj controla la floración, de manera que ésta sólo tiene lugar cuando los días son suficientemente largos, momento en que se activa el ritmo sensible a la luz.

En un artículo publicado en febrero en la revista Science, se expone el mecanismo por el cual las plantas son capaces de «medir» la duración de las horas de luz y, por tanto, determinar el momento en el que deben proceder a la floración. El estudio, que fue realizado por un equipo de investigadores del instituto Max Planck, consistía en describir cómo un circuito molecular en torno a una proteína llamada constrans era capaz de inducir la floración. El estudio se realizó sobre la especie Arabidopsis thaliana, que posee 25 000 genes, uno de los cuales es el responsable de sintetizar la proteína.

El mecanismo por el cual la luz modifica constrans empieza en el proceso de reconocimiento de la luz: la duración de los días está asociado con los tipos de radiación que llegan a la superficie de la Tierra. Los fotorreceptores criptocromo y fotocromo A son unos pigmentos fotosintéticos capaces de absorber energía del espectro azul y rojo lejano, y se han manifestado imprescindibles para activar constrans. Cuando estos fotorrecetores son expuestos a este tipo de luz, que se da al final de los días largos, estabilizan constrans en el núcleo, posibilitando, de este modo, la activación de otros genes que provocan la floración. En ausencia de luz, en cambio, constrans se asocia con una proteína llamada ubiquitina que se encarga de proceder a su degradación. Estos resultados respaldan la teoría de Bünning, pues la activación del gen de constrans es sensible a la luz.

Los resultados de este estudio pueden ser de gran ayuda en el campo de la agricultura, ya que el conocimiento del mecanismo de floración permite controlar el ciclo vital de las plantas que se cultivan.

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http://template.bio.warwick.ac.uk/staff/amillar/circad.html


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