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Respuestas biológicas a un medio cambiante
Ecotropía
(Barcelona).
La temperatura controla la
tasa de desarrollo de muchos organismos, ya que éstos requieren de la
acumulación de cierta cantidad de calor para pasar de un estado de su ciclo de
vida a otro. Así pues, teniendo en cuenta el calentamiento global del planeta
en los últimos cincuenta años no es de extrañar que hayan aparecido múltiples
estudios con recientes evidencias de cambios fenológicos*
en los ciclos animales y vegetales de una gran variedad de ecosistemas, tal y
como muestra el artículo publicado por investigadores del CREAF (Centre de Recerca Ecològica i
Aplicacions Forestals)
de la Universitat Autònoma de Barcelona (Josep
Peñuelas y Iolanda Filella, Science,
Octubre de 2001; 294: 793-795). Algunos de los cambios descritos en el artículo hacen
referencia a la alteración de la estación de crecimiento. En los ecosistemas
mediterráneos, por ejemplo, las hojas aparecen 16 días antes y caen 13 días más
tarde de lo que pasaba hace 50 años, al igual que la floración de algunas
especies que se produce con una semana de antelación. Efectos parecidos han sido encontrados en los ecosistemas
marinos. En zonas del norte del Atlántico, por ejemplo, donde la temperatura
del agua ha incrementado desde mediados del siglo XX, se han descrito aumentos
en la cantidad de fitoplancton y en la duración de su estación de
proliferación. Por lo que respecta a los animales terrestres, muchos de sus
ciclos vitales dependen también del clima, éste es el caso de los insectos, que
pasan por su estadio larval más rápidamente como respuesta al calentamiento
global. La aceleración de los procesos de floración, brotación o
aparición de los insectos adelantan también la disponibilidad de alimento para
los pájaros. Este fenómeno supone una grave amenaza para las especies
migratorias del trópico que empiezan su viaje en busca de alimento hacia las
áreas templadas en retraso respecto al hábitat. En resumen, estos cambios pueden alterar gravemente la
sincronización entre diferentes niveles tróficos (entre plantas y sus
polinizadores, entre pájaros y plantas o insectos de que se alimentan, etc.), y
modifica la habilidad competitiva de cada especie y por lo tanto, su ecología y
conservación, la cual cosa resulta en impactos impredecibles en la estructura
de las comunidades y el funcionamiento de los ecosistemas. Estos cambios en la fenología de plantas y animales ya
han provocado algunas alteraciones en la agricultura (duración de la estación
de crecimiento, calidad de la comida, epidemiología, etc.), en la ecología
(secuestro de carbono, ciclos de nutrientes y del agua, competitividad entre
especies, etc.) y en la sanidad (duración de la estación del polen). Sin
embargo, los autores advierten que los cambios observados han ocurrido con solo
el 50 % del calentamiento esperado para el siglo XXI, y que cabe esperar que se
agraven con el previsto aumento de temperatura a lo largo de este siglo. Artículos
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