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La ciencia del fuego en los trópicos

3/04/03

Ecotropía (Barcelona). Durante el último siglo se han realizado grandes esfuerzos en todo el planeta para entender y gestionar los incendios forestales. Sin embargo, en los trópicos, el fuego ha aparecido como problema recientemente, y por lo tanto el conocimiento y los recursos para gestionarlo han llegado tarde a estas latitudes, tal y como explica Mark Cochrane de la Universidad de Michigan en una reciente revisión sobre la ciencia del fuego en los trópicos [ Nature 2003; 421 (6926): 913-919].

Más allá de los incendios provocados por la deforestación; los cambios demográficos y los usos del territorio han causado rápidas alteraciones en la cobertura vegetal de los trópicos favorecida por la quema no intencionada de grandes extensiones. Algunos ejemplos de degradación son la construcción de carreteras, que ha dado acceso a zonas y bosques previamente inaccesibles, o la purga periódica y el abandono de los bosques para crear zonas agrícolas. Ésta última práctica sería potencialmente sostenible si la tasa de rotación fuera suficientemente larga, un margen difícil de conseguir si se tiene en cuenta que la actual densidad de población en estas zonas supera la capacidad de las tierras. Sin embargo, el fuego continúa siendo necesario para crear carbón vegetal y reducir la basura.

La quema de estos bosques tropicales perennes conlleva diversos impactos y efectos. Por un lado, altera la composición y la estructura de los bosques, causando una alta mortalidad en las especies más comunes de árboles y algunas extirpaciones locales de las especies más raras, la recuperación de las cuales se complica después de un incendio debido a la reducción de la disponibilidad de semillas en el suelo.

Por otro lado, durante los incendios en los trópicos se producen grandes cantidades de emisiones de dióxido de carbono que van desde 7,5 a 70 mg de C/ha. Existen algunas estimaciones que apuntan que las emisiones netas de los incendios forestales en los trópicos liberaron en el período1997-98 una cantidad de carbono equivalente al 41% del uso mundial de combustibles fósiles durante ese año. El humo de los bosques tropicales causa enfermedades e incluso la muerte de los humanos, según los constituyentes del fuego, su concentración y el tiempo de exposición a éstos. Además, la quema de biomasa libera grandes cantidades de aerosoles, los cuales reducen la radiación solar media absorbida en la superficie terrestre en más de 35 Wm-2 y puede doblar el calentamiento de los 3 kilómetros de la capa de atmósfera más cercanos, afectando así la estabilidad atmosférica, la formación de nubes y en consecuencia, la pluviosidad.

Pero el problema más importante no es la entrada del fuego en estos ecosistemas sino la frecuencia de los fuegos. La susceptibilidad y la propagación de un fuego en los bosques tropicales está principalmente controlada por las variaciones ambientales de la humedad relativa, factor clave que los modelos conceptuales actuales aún no son capaces de describir. Además, los efectos del fuego favorecen su reaparición. La deforestación y otras perturbaciones del territorio reducen la cantidad de agua transpirada por la vegetación, lo que redunda en una humedad atmosférica local más baja y favorece la reaparición del fuego. Por su parte, los aerosoles emitidos durante los incendios afectan a los procesos hidrológicos y reducen la pluviosidad, contribuyendo potencialmente a la sequía regional. A través de los efectos radiativos de los aerosoles derivados del humo, los fuegos reducen la humedad relativa y el gradiente de temperaturas de la troposfera más baja, afectando así los procesos normales de limpieza e incrementando la residencia mediana de las partículas de humo en la atmósfera.

Las copas cerradas de los bosques tropicales perennes, muy resistentes a la sequía pueden considerarse una adaptación al fuego. Sin embargo, las perturbaciones naturales y antropogénicas reducen su habilidad para mantener la humedad, haciéndolas más vulnerables. En definitiva y según el autor, el fuego en los trópicos está primeramente asociado con las actividades humanas y su influencia en la cobertura del suelo.

Más información en la red
National Interagency Fire Center website: http://www.nifc.gov/stats/
Satélites de observación de la Tierra: http://earthobservatory.nasa.gov/Observatory/showqt.php3
Programa BEHAVE Plus de predicción del comportamiento del fuego: http://fire.org/cgi-bin/nav.cgi?pages=behave&mode=8


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