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El precio de los residuos

01/04/04

Ecotropía (Barcelona). La gestión de los residuos es una problema que se enfoca, cada vez más, desde una perspectiva global. En este sentido, los municipios tienden a agruparse en asociaciones municipales o consorcios para colaborar en la gestión, consiguiendo mejorar la eficiencia de los sistemas y el aprovechamiento de los servicios.

En estos consorcios, los costes de las actividades de recogida, tratamiento y depósito de los residuos se reparten entre los municipios que lo forman, atendiendo, principalmente, a criterios poblacionales o de volumen de residuos. Entre estos criterios, sin embargo, raramente se encuentran parámetros que tengan en cuenta la reducción del impacto medioambiental como podrían ser las campañas de educación ambiental o de sensibilización o el fomento del reciclaje. En este contexto se enmarca un artículo reciente de Ignasi Puig-Ventosa, del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA) de la Universidad Autónoma de Barcelona, publicado en la revista Waste Management (2004, 24: 3-7), que se plantea incentivar a las administraciones públicas para que potencien las prácticas respetuosas con el medio ambiente en el tratamiento de los deshechos.

El autor considera que los consorcios que gestionan los residuos deberían premiar a las administraciones municipales que avancen hacia soluciones ecológicas en el tratamiento de los residuos e imponer sanciones a las que retrocedan en este sentido. De este modo, sugiere el uso de descuentos en las cuotas que pagan los ayuntamientos que fomentan políticas ambientales y recargos a aquellos que no lo hacen. Así, las actividades que lleva a cabo un organismo municipal y que pueden ser más beneficiosas para el medio ambiente (respecto a las de otros organismos) se premian con descuentos, el importe de los cuales se carga a cuenta de los municipios con políticas menos ecológicas, incentivándolas a que adopten mejores estrategias. Este sistema de descuento-recargo no provoca, en promedio, el aumento de las tasas en la gestión de los residuos, sólo la ponderación según criterios ambientales. Aunque matemáticamente se puede demostrar este hecho, debe existir un consenso político entre las diferentes partes implicadas, y se debe informar a la sociedad de cómo se llevan a cabo las políticas de gestión de residuos, si realmente se desea que las estrategias den sus frutos.

Dado que deben existir unos mecanismos de evaluación de las políticas de los municipios y ya que se desea el cambio de estas políticas, los mecanismos de descuento-recargo tienen que contemplarse como incentivos dinámicos. De este modo, las cuantías de los descuentos o recargos deben evolucionar conforme cambia la actitud de las administraciones.

Aunque el sistema de descuento-recargo puede aportar grandes beneficios, existen algunos problemas para llevarlo a la práctica: el consenso en las cuantías a pagar por las partes interesadas y la ponderación en la cuota que debe contemplarse según las diferentes actividades susceptibles de ser premiadas.

Más información en la web
http://www.mma.es/calid_amb/residuos/plan/


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