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El precio de los residuos
Ecotropía
(Barcelona).
La gestión de los residuos es una
problema que se enfoca, cada vez más, desde una perspectiva global. En este
sentido, los municipios tienden a agruparse en asociaciones municipales o
consorcios para colaborar en la gestión, consiguiendo mejorar la eficiencia de
los sistemas y el aprovechamiento de los servicios.
En estos consorcios, los costes de las actividades de
recogida, tratamiento y depósito de los residuos se reparten entre los
municipios que lo forman, atendiendo, principalmente, a criterios poblacionales
o de volumen de residuos. Entre estos criterios, sin embargo, raramente se
encuentran parámetros que tengan en cuenta la reducción del impacto
medioambiental como podrían ser las campañas de educación ambiental o de
sensibilización o el fomento del reciclaje. En este contexto se enmarca un
artículo reciente de Ignasi Puig-Ventosa, del Instituto de
Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA) de la
Universidad
Autónoma de Barcelona, publicado en la revista Waste Management
(2004, 24: 3-7), que se plantea incentivar a las administraciones públicas para
que potencien las prácticas respetuosas con el medio ambiente en el tratamiento
de los deshechos.
El autor considera que los consorcios que gestionan los
residuos deberían premiar a las administraciones municipales que avancen hacia
soluciones ecológicas en el tratamiento de los residuos e imponer sanciones a
las que retrocedan en este sentido. De este modo, sugiere el uso de descuentos
en las cuotas que pagan los ayuntamientos que fomentan políticas ambientales y
recargos a aquellos que no lo hacen. Así, las actividades que lleva a cabo un
organismo municipal y que pueden ser más beneficiosas para el medio ambiente
(respecto a las de otros organismos) se premian con descuentos, el importe de
los cuales se carga a cuenta de los municipios con políticas menos ecológicas,
incentivándolas a que adopten mejores estrategias. Este sistema de
descuento-recargo no provoca, en promedio, el aumento de las tasas en la
gestión de los residuos, sólo la ponderación según criterios ambientales.
Aunque matemáticamente se puede demostrar este hecho, debe existir un consenso
político entre las diferentes partes implicadas, y se debe informar a la
sociedad de cómo se llevan a cabo las políticas de gestión de residuos, si
realmente se desea que las estrategias den sus frutos.
Dado que deben existir unos mecanismos de evaluación de
las políticas de los municipios y ya que se desea el cambio de estas políticas,
los mecanismos de descuento-recargo tienen que contemplarse como incentivos
dinámicos. De este modo, las cuantías de los descuentos o recargos deben
evolucionar conforme cambia la actitud de las administraciones.
Aunque el sistema de descuento-recargo puede aportar
grandes beneficios, existen algunos problemas para llevarlo a la práctica: el
consenso en las cuantías a pagar por las partes interesadas y la ponderación en
la cuota que debe contemplarse según las diferentes actividades susceptibles de
ser premiadas.
Más información en la web
http://www.mma.es/calid_amb/residuos/plan/
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