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Biohidrógeno, ¿una alternativa para el futuro?

5/02/04

Ecotropía (Barcelona). El aporte de energía es vital para la prosperidad de la vida en la Tierra y, por tanto, para la prosperidad de la humanidad. El hecho de que, en la actualidad, la mayor fuente de energía provenga de combustibles fósiles está provocando graves consecuencias ambientales de las que se derivan una importante degradación ambiental, problemas de salud, y el cambio climático. El hidrógeno ofrece amplias posibilidades como fuente de energía limpia y renovable, dado que es potencialmente más energético que los otros combustibles conocidos. Además, las ventajas del hidrógeno radican en que su combustión no genera residuos contaminantes y en su gran abundancia (asociado a otros elementos) en la naturaleza.

El desarrollo e implantación generalizada de tecnologías del hidrógeno como fuente de energía supondría un compromiso esencial para una gestión sostenible de los recursos, encaminado a lograr un uso generalizado de las energías renovables, y cubriendo, a la vez, las necesidades energéticas de la sociedad actual.

El hidrógeno es un elemento que puede ser obtenido de muy diversas fuentes y de muy diferentes formas: a partir de la electrólisis del agua; la restauración termo catalítica del hidrógeno en compuestos ricos en este elemento; y por procesos biológicos. En un reciente artículo publicado por la revista especializada Hydrogen Energy (2004, 29: 173-185), los investigadores David B. Levin, Lawrence Pitt y Murria Love, de la Universidad canadiense de Victoria, hacen una recopilación del estado de desarrollo de las tecnologías de obtención de hidrógeno mediante procesos biológicos, el llamado «biohidrógeno». Actualmente, existen cinco rutas viables para obtener biohidrógeno: biofotólisis directa e indirecta, fotofermentación, síntesis mediante bacterias fotoheterótrofas y fermentación oscura.

La biofotólisis consiste en la producción de hidrógeno gracias al uso de algas verdes que utilizan la energía solar para disociar las moléculas de agua en hidrógeno y oxígeno. Según las características del proceso se desarrolla una biofotólisis directa o indirecta. En la fotofermentación se aprovechan las vías catabólicas de las bacterias no sulfuradas fotoheterótrofas para obtener hidrógeno a partir de residuos de compuestos orgánicos. Existen otras bacterias pertenecientes a la gigantesca familia Rhodospirillaceae que pueden desarrollarse en ausencia de luz usando monóxido de carbono para generar ATP y liberando hidrógeno molecular y dióxido de carbono.

Los autores del artículo analizan la eficiencia de los métodos anteriormente citados. De los resultados obtenidos destaca que el proceso de mayor rendimiento es la oxidación de monóxido de carbono por Rhodospirillaceae gelatinosus, con un ritmo de generación de 96,0 mmol H2/(l·h). Lo sigue en eficiencia un tipo de fermentación oscura, con 64,5 mmol H2/(l·h). Además, Levin y sus colaboradores determinan que los procesos fotosintéticos no son suficientemente eficientes como para ser utilizados de forma operativa. Finalmente, apuntan que las tecnologías del biohidrógeno son aún muy recientes, y su desarrollo debe ir encaminado a aumentar los ritmos de obtención de hidrógeno y reducir las dimensiones de los dispositivos.


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