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El ozono de nuevo
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Temas:
Ozono
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Ecotropía
(Barcelona).
El descubrimiento, hace casi veinte años, de que en
la estratosfera de la Antártida los niveles de ozono (O3) eran más
bajos de lo normal ha llevado a la comunidad internacional a prestar atención a
la evolución de los contenidos atmosféricos de este gas. Sin embargo, cada vez
es más habitual que se mida la concentración de este gas en los núcleos
urbanos, ya que en esta situación (en la troposfera) actúa como un
polucionante. El ozono juega un papel crucial en el balance energético de la
atmósfera, en la intensidad de los procesos de oxidación y en la calidad del
aire. El ozono troposférico procede en parte de la estratosfera, pero sobre
todo, se produce a partir de la oxidación de compuestos de carbono catalizados y
controlados por los óxidos de nitrógeno, que a su vez, se producen por el uso
de combustibles fósiles, por la actividad microbiana y la actividad eléctrica
de las tormentas. Al realizar un balance de la importancia de cada fuente, se
revela que las emisiones antrópicas dominan sobre las naturales en un factor de
1 a 4. Del total de emisiones de óxidos de nitrógeno, el 80% tienen su origen
en América del Norte y Eurasia, mientras que de África y de América del Sur
proviene sólo un 12%.
La evolución del contenido de O3 cerca de la superficie
terrestre se ha medido con dificultad, aunque se sabe que los mayores
crecimientos en la concentración del gas provienen de Europa y Norteamérica,
entre las décadas de los años sesenta y setenta del siglo XX. Cuando se revelaron
estos datos, se desarrollaron programas de contención de las emisiones de los
óxidos de nitrógeno, y de este modo, desde hace unos veinte años, en Europa y
América del Norte los niveles de ozono han disminuido sustancialmente. En los
últimos años, el desarrollo del este asiático ha producido aumentos importantes
en la concentración de O3 en la zona.
El ozono tiene un tiempo medio de permanencia en la atmósfera de unas
cuantas semanas hasta unos pocos meses, de modo que su máxima concentración se
detecta relativamente próxima a las zonas de emisión. Recientemente, un grupo
de científicos alemanes, encabezado por J. Lelieveld, del Instituto Max Planck,
ha comunicado la compilación de los resultados de 79 campañas de medida de
ozono, realizadas mediante barcos, durante el período 1977-2002 en el océano
Atlántico. (J.Lelieveld et al.: «Increasing ozone over the Atlantic ocean»,
Science 2004; 304: 1483-1487).
Sus resultados muestran que en las latitudes bajas,
la concentración de O3 se ha duplicado. El estudio establece
detalladamente que la causa de este aumento se debe a las emisiones antrópicas
de óxidos de nitrógeno asociadas al uso creciente de combustibles fósiles junto
con la quema de biomasa. Por suerte, no hay mal que por bien no venga: las consecuencias
de la polución por ozono obligarán a los países del continente africano ha
establecer medidas de control de la calidad del aire para evitar que las
concentraciones de ozono sean verdaderamente perjudiciales para la salud.
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